miércoles, 8 de abril de 2020

CUANDO EL AISLAMIENTO SE VUELVE PELIGROSO


Fernández tuvo reflejos rápidos, y lo aplaudo por ello. Cerró rápidamente las fronteras, y declaró una cuarentena temprana para frenar la diseminación de los casos importados que mayormente venían de Europa.

Creo que esa estrategia está dando sus frutos. Por un lado, se ve un retardo de la velocidad de diseminación, y se ganó un tiempo imprescindible para dotar a los servicios de salud de los recursos necesarios para afrontar lo que se viene.  

Porque lo que se viene, no se va a poder evitar.

Acá es donde se dividen las aguas entre los que quieren prolongar la cuarentena y los que no. ¿Por qué?

Para entender lo que pretendo decir, es necesario aclarar que la evolución de una enfermedad cualquiera y la subsecuente mortalidad dependen no sólo del agente patógeno (en este caso el coronavirus), sino que son un resultado además del estado inmunológico del huésped (el paciente), y de la calidad de la atención sanitaria que pueda recibir.

El estado inmunológico del huésped- cualquier médico lo sabe- depende muchísimo de las condiciones de alimentación, del estado físico general, y sobre todo del estado de ánimo.

Una persona que no trabaja, que no se puede mover, que no genera ingresos y por lo tanto vive en una situación de estrés y angustia permanente, que se ve bombardeada por medios de comunicación que pregonan la “crónica de una muerte anunciada” que sin embargo no termina de llegar, tiene serio riesgo de comprometer su sistema inmunitario en el corto plazo.

Y los argentinos hace ya un mes que vivimos en esta situación.

Pronostican que el pico esperado para nuestro país será en Mayo-Junio. Quienes creen que hay que prolongar la cuarentena hasta que llegue el pico, ignoran los efectos devastadores sobre la salud que acabo de mencionar, vale decir, aquellos que afectan a la integridad del huésped. Suponen que nuestras defensas serán las mismas en Mayo-Junio, después de dos meses y medio de cuarentena. Y no es así: si la cuarentena se prolonga, el estado de la población va a ser mucho peor que ahora.

Sin mencionar que- por el efecto mismo de una cuarentena prolongada- es posible que la curva siga plana y el mentado pico, que tarde o temprano llegará igual, se siga corriendo hacia delante, hacia Julio-Agosto, sumando mayor deterioro físico y mental al cuerpo social y por tanto una mayor vulnerabilidad a la enfermedad.

¿Qué se puede hacer entonces? He aquí mi idea, que como tantas se ofrece a discusión, pero creo que merece que se la considere.

Yo creo que el parate dispuesto por el Gobierno fue una medida magistral, permitió frenar lo que de otra manera hubiese sido un descontrol con un desbordamiento del sistema sanitario. Los Gobernantes han GANADO un mes para poner a punto su sistema de salud, se han preparado y lo seguirán haciendo. La cuarentena nos hizo tomar conciencia a todos los argentinos de la importancia y gravedad del problema, y de la necesidad de darle batalla y vencerlo. Todo eso es muy bueno.

Para lograrlo, el siguiente paso es fortalecer al huésped, para que cuando llegue el pico de Mayo no encuentre a la gente debilitada, deprimida, angustiada, con un sistema inmune fragilizado, socialmente y afectivamente aislada. Porque sobre un huésped así, el coronavirus va a hacer estragos.

¿Y cómo se fortalece al huésped? Permitiéndole alimentarse, hacer ejercicio, trabajar, y cuidar de su salud. Y sobre todo, haciendo que se sienta potente y gane confianza en sí mismo y en sus capacidades.  Eso no se logra, naturalmente, encerrando a la gente en soledad, impidiéndole trabajar, dándole un plato de comida o una dádiva para sobrevivir, y generándole pánico a través de los “pregoneros del apocalipsis”.

Si queremos que cuando llegue el pico nos encuentre bien en forma y de ese modo se produzca la menor mortalidad posible, la cuarentena debe abrirse para todos los menores de 60 años que trabajan, y debe habilitarse a los consultorios de salud que retomen sus actividades habituales: la falta de atención de problemas de salud habituales, crónicos, o menores incluso, puede llevar en el mediano plazo a un aumento de la morbilidad (y esto no por el coronavirus, sino por otras causas)

Pero - y acá está la clave- en esta apertura, debe respetarse a rajatabla el distanciamiento social. En los transportes públicos debe ser obligatorio el uso de barbijo, lo mismo que en el interior de negocios, y supermercados. Quienes despachan alimentos deben usar barbijo y guantes, lo mismo cajeros y todo personal que esté en la atención al público. En las colas y en las oficinas, respetar los 2 metros de distancia. Las cafeterías deben bloquear mesas intermedias. En las entradas del transporte publico y locales debe haber control de temperatura y no permitir el ingreso de gente con fiebre. Y quienes tengan síntomas gripales deben autoaislarse por 15 días. Y mucha limpieza y antiséptico por todos lados.

Una guerra no se gana encerrándose en la cueva. Debemos conquistar el poder que deriva del hecho de estar activos, de trabajar y generar recursos, de alimentarnos bien, de hacer ejercicio y de cuidar nuestra salud general. Viéndonos las caras, actuando de manera solidaria, ganaremos la confianza y fortaleceremos la salud física y mental que vamos a necesitar en Mayo-Junio, cuando el pico de contagios nos alcance.

1 comentario:

  1. Parece que el presidente leyó esta nota, muy cierta, y ahora va a liberar la cuarentena para que podamos ir a correr!! Qué ganas de correr pueden tener quienes están perdiendo sus trabajos. Muchas gracias por los argumentos.

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