miércoles, 31 de marzo de 2021

ANNAH ARENDT Y EL TOTALITARISMO: Parte 2 de 3

 

Annah Arendt - Los origenes del totalitarismo- TOTALITARISMO

FICHA BIBLIOGRAFICA con Extractos LITERALES reordenados y agrupados por mí en base a  temas.

Referencias:

En AMARILLO comentarios agregados. Negritas, subrayados y remarcados verdes son agregados.

Donde aparece XX sugiero reflexionar cuánto de eso se aplica a lo que ocurre en la realidad política actual de la Argentina. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

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 4- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: PROPAGANDA Y SUSTITUCION DE LA REALIDAD POR UNA REALIDAD FICTICIA

 Antes de que los líderes de masas se apoderen del poder para hacer encajar la realidad en sus mentiras, su propaganda se halla caracterizada por su extremado desprecio por los hechos como tales, porque en su opinión, los hechos dependen enteramente del poder del hombre que pueda fabricarlos. XX

La eficacia de este tipo de propaganda demuestra una de las características principales de las masas modernas: no creen en nada visible, en la realidad de su propia experiencia; no confían en sus ojos ni en sus oídos, sino sólo en sus imaginaciones… lo que convence a las masas no son los hechos, ni siquiera los hechos inventados, sino sólo la consistencia del sistema del que son presumiblemente parte.

La repetición cuya importancia ha sido algo sobreestimada, es importante sólo porque convence a las masas de dicha consistencia en el tiempo.

La propaganda totalitaria medra en esta huída de la realidad a la ficción, de la coincidencia a la consistencia.

La fuerza que posee la propaganda totalitaria descansa en su capacidad de aislar a las masas del mundo real. XX

 

Allí donde el totalitarismo posee un control absoluto, sustituye a la propaganda con el adoctrinamiento y utiliza la violencia no tanto para asustar al pueblo (esto se hace sólo en las fases iniciales cuando todavía existe una oposición política) como para realizar constantemente sus doctrinas ideológicas y sus mentiras prácticas.

El totalitarismo no se constentará con declarar- frente a hechos que prueban lo contrario- que no existe el paro: abolirá los subsidios de paro como parte de su propaganda.

Stalin decidió reescribir la historia de la revolución rusa, la propaganda de su nueva versión consistió en destruir junto con los antiguos textos a los autores y lectores: la publicación en 1938 de una nueva historia oficial del PC fue la señal de que había concluído la superpurga que diezmó a una generación de intelectuales soviéticos.

Cuanto más pequeño sea un movimiento más energía gastará en la propaganda.

Los nazis, sin reconocerlo, aprendieron tanto de las organizaciones gangsteriles americanas como su propaganda aprendió de la publicidad comercial americana.

El fuerte énfasis de la propaganda totalitaria en la naturaleza científica de sus afirmaciones ha sido comparado con ciertas técnicas publicitarias que también se dirigen a las masas.  La propaganda totalitaria usó una técnica de formulación de afirmaciones en forma de predicciones. Difícilmente hay mejor manera de evitar una discusión que liberar un argumento del control del presente, indicando que sólo el futuro puede revelar sus méritos.

El efecto propagandístico de la infalibilidad ha formentado en los dictadores totalitarios el hábito de anunciar sus intenciones políticas en forma de PROFECIAS. Ejemplo anuncio de Hitler en enero 1939: “hoy quiero hacer una vez más una profecía. En el caso de que los financieros judíos lograran de nuevo arrastrar a los pueblos a una guerra mundial, el resultado será el aniquilamiento de la raza judía en europa”. Análogamente Stalin en el discurso de 1930 ante el comité del Partido, describió a sus enemigos como “representantes de las clases moribundas”.

 5- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: MENTIR A GRAN ESCALA

El sistema de mentir a todo el mundo puede ser empleado con seguridad bajo las condiciones de la dominación totalitaria, donde la calidad ficticia de la realidad cotidiana torna a la propaganda considerablemente superflua. XX

Durante un considerable lapso de tiempo la normalidad del mundo normal es la protección más eficaz contra la revelación de los crímenes en masa. El gobernante totalitario se asegura de que jamás se publiquen estadísticas confiables, de manera tal que solo haya informes subjetivos, incomprobables.

Los nazis siempre han sabido que los hombres resueltos a cometer crímenes hallarán oportuno organizarlos en la escala más vasta y más improbable. No sólo porque ello torna inadecuados y absurdos todos los castigos prooporcionados por el sistema legal, sino porque la inmensidad de los crímenes garantiza que los asesinos que proclaman su inocencia con toda clase de mentiras, serán más fácilmente creídos que sus víctimas, quienes dicen la verdad. XX Hitler hizo publicar millones de ejemplares de su libro, en que declaraba que para tener éxito una mentira tiene que ser enorme, y esto no impidió que la gente le creyera, como la afirmación de los nazis de que “los judíos serían exterminados como piojos” no impidió a nadie NO creerles. Existe una gran tentación de desembarazarse de lo intrínsecamente increíble por medio de racionalizaciones liberales.

 


 

5- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: FUNCION DE LA IDEOLOGIA

 Las ideologías son un fenómeno muy reciente, y durante muchas décadas desempeñaron un papel desdeñable en la vida política. Sólo con el conocimiento de su naturaleza podemos descubrir en ella ciertos elementos que las han hecho tan inquietantemente útiles para la dominación totalitaria. Las ideologías son conocidas por su carácter “científico”. Combinan el enfoque “científico” con resulados de relevancia filosófica y pretenden ser filosofía científica.

La palabra ideología parece implicar que una idea puede convertirse en objeto de una ciencia. Como la ideología trata el curso de los acontecimientos como si siguieran la misma ley que la exposición lógica de su idea. La idea de su ideología no es ni la esencia eterna; se ha convertido en un instrumento de explicación. Lo que hace encajar a la idea en su papel es su propia lógica; es decir un movimiento que es consecuencia de la misma idea , y no necesita de ningún factor exterior para ponerse en marcha.

Las ideologías suponen siempre que basta una idea para explicar todo en el desarrollo de la premisa, y que ninguna experiencia puede enseñar nada, porque todo se halla comprendido en este proceso consistente de deducción lógica. El peligro de cambiar la necesaria inseguridad del pensamiento filosófico por la explicación total de una ideología y de su Weltanshauung (visión del mundo) es el de cambiar la libertad inherente a la capacidad de pensar por la camisa de fuerza de la lógica.

En su reivindicación de una explicación total, las ideologías tienen tendencia a explicar no lo que es, sino lo que ha llegado a ser. La reivindicación de explicación total se torna independiente de toda experiencia, de la que no puede aprender nada nuevo. El pensamiento ideológico se torna emancipado de la realidad que percibimos con nuestros cinco sentidos, e insiste en una realidad “más verdadera” oculta tras todas las cosas perceptibles, dominándolas desde este escondrijo, y que supondría un “sexto sentido” para desentrañarla. Este sexto sentido es enseñado por las instituciones docentes establecidas exclusivamente para formar soldados políticos XX, por ejemplos en las Ordenburgen de los nazis o las Komintern de los rusos. La propaganda del movimiento totalitario sirve para emancipar al pensamiento de la experiencia y de la realidad. Una vez que los movimientos han llegado al poder proceden a modificar la realidad conforme a sus afirmaciones ideológicas.

6- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA:  AFILIADOS, SIMPATIZANTES, y organizaciones frontales

El poder, tal como es concebido por el totalitarismo, descansa en la fuerza lograda a través de la organización. XX

Las formas de la organización totalitaria son completamente nuevas. El medio de organización más sorprendentemente nuevo de los movimientos en su fase anterior a la conquista del poder es la creación de las llamadas “organizaciones frontales”, la distinción que trazan entre los miembros del partido y los simpatizantes. XX

 

No sabemos quién organizó a los “compañeros de viaje” en organizaciones frontales, ni quién vio primero en las masas de los vagamente simpatizantes no sólo una reserva de la que extraer miembros del partido sino una fuerza decisiva en sí misma. Hitler fue el primero en señalar que cada movimiento debería dividir en dos categorías a las masas ganadas a través de la propaganda: simpatizantes y afiliados. En consecuencia, Hitler fue el primero en concebir una política de constante incremento de las filas de simpatizantes, mientras que al mismo tiempo conservaba estrictamente limitado el número de miembros o afiliados del partido.

Las organizaciones frontales rodean a los afiliados al movimiento con una muralla protectora que los separa del mundo exterior. XX Los simpatizantes difícilmente pueden ser considerados ingenuos fanáticos; a través de ellos el movimiento hace generalmente más aceptable sus fantásticas mentiras; pueden difundir su propaganda en formas más suaves y respetables, hasta que toda la atmósfera quede envenenada con elementos totalitarios que son difícilmente reconocibles como tales, y que parecen ser normales reacciones u opiniones políticas.

Las organizaciones de “compañeros de viaje” rodean a los movimientos totalitarios de un aura de normalidad y respetabilidad.

La organización frontal funciona de ambas maneras, como fachada del movimiento totalitario ante el mundo no totalitario y como fachada de este mundo ante la jerarquía interna del movimiento.

Una definida ventaja de esta estructura es que reduce el impacto de uno de los dogmas totalitarios básicos, a saber: que el mundo está dividido en dos gigantescos bandos hostiles, uno de los cuales es el movimiento, y que el movimiento puede y DEBE luchar contra todo el mundo.

La razón por la que los movimientos en esta fase ANTERIOR a la conquista del poder pueden atraer a tantos filisteos ordinarios, es que sus miembros viven en un alienado paraíso de normalidad; los miembros del partido están rodeados por el mundo normal de los simpatizantes, y las formaciones de élite por el mundo normal de los miembros ordinarios. (BURBUJAS)

Mientras el movimiento se mantenga unido, los miembros fanatizados no pueden ser influídos por ninguna experiencia ni por ningún argumento; la identificación con el movimiento y el conformismo total parecen haber destruído la misma capacidad para la experiencia.

Los nazis comprendieron muy pronto la íntima relación entre la militancia total y la separación total de la normalidad.

A las unidades de asalto jamás se les asignaban misiones en sus comunidades natales, y los mandos activos de las SA y de las SS eran tan móviles y tan frecuentemente cambiados que no podían posiblemente acostumbrarse y echar raíces en parte alguna del mundo ordinario. Estaban organizadas según el modelo de las bandas de delincuentes y eran empleadas para el crimen organizado.

 7- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: LAS DADIVAS DE PUESTOS COMO GARANTIA DE LEALTAD

 En la sociedad rusa, los altos funcionarios deben sus puestos a las purgas. [Esto] convierte a cada poseedor de un puesto en consciente cómplice de los crímenes de un gobierno con el resultado de que cuanto más sensible resulte ser el individuo humillado, más ardientemente defenderá al régimen.

[Además] eliminando la antigüedad y el mérito se impide el desarrollo de las lealtades que normalmente ligan a los jóvenes con sus mayores

Este sistema [de otorgar puestos] es el resultado lógico del principio del Jefe y la mayor garantía posible de la lealtad, en cuanto que hace que el medio de vida de cada nueva generación dependa de la línea política actual del Jefe que inició la purga creadora de puestos de trabajo.XX

Las nuevas masas desarraigadas, si llegaran a verse expuestas a una constante amenaza de desempleo, aceptarían de buena gana una política demográfica que consiste en la eliminación regular de las personas excedentarias.

martes, 30 de marzo de 2021

ANNAH ARENDT Y EL TOTALITARISMO: Parte 1 de 3


 

Annah Arendt - Los origenes del totalitarismo- TOTALITARISMO

FICHA BIBLIOGRAFICA con Extractos LITERALES reordenados y agrupados por mí en base a  temas.

Referencias:

En AMARILLO comentarios agregados. Negritas, subrayados y remarcados verdes son agregados.

Donde aparece XX sugiero reflexionar cuánto de eso se aplica a lo que ocurre en la realidad política actual de la Argentina. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

 

1-NATURALEZA DE LOS MOVIMIENTOS TOTALITARIOS

La esencia del Gobierno Totalitario es que no existe ni a favor ni en contra de los hombres. Se supone que proporciona a las fuerzas de la Naturaleza o de la Historia un instrumento incomparable para acelerar su movimiento. SE APOYA EN SUPUESTAS “LEYES CIENTIFICOS”  como las “LEYES NATURALES” O LAS “LEYES” DIALECTICAS DE LA HISTORIA.

Hasta ahora conocemos solamente dos formas auténticas de dominación totalitarias. El bolchevismo y el nazismo.

La autoridad, cualquiera sea su forma, siempre significa una restricción o una limitación de la libertad, pero nunca su abolición. La dominación totalitaria, empero, se orienta a la abolición de la libertad, incluso a la eliminación de la espontaneidad humana en general.

El régimen totalitario no es un gobierno en ningun sentido tradicional sino un movimiento cuyo avance tropieza constantemente con nuevos obstáculos que tienen que ser eliminados.

Los movimientos totalitarios solo pueden hallarse en el poder mientras estén en marcha y pongan en movimiento a todo lo que exista en torno a ellos.

La lucha por la dominación total de la población total de la Tierra, la eliminación de toda realidad no totalitaria en competencia es inherente a los regímenes totalitarios. El totalitarismo en el poder utiliza la administración del Estado para su fin de conquista mundial a largo plazo.

El objetivo práctico del movimiento consiste en organizar a tantos pueblos como les sea posible dentro de su marco y mantenerlos en marcha. Un objetivo político que constituyera el final del movimiento simplemente no existe. XX

El verdadero objetivo del fascismo era sólo apoderarse del poder e instalar a la élite fascista como dominadora indiscutida del país.

El movimiento totalitario se apodera del poder exactamente de la misma manera en que un conquistador extranjero puede ocupar un país, al que gobierna no verdaderamente en el propio beneficio de éste, sino en el de algo o alguien. XX

Los nazis se condujeron en Alemania como conquistadores extranjeros.

Como un conquistador extranjero, el dictador totalitario considera a las riquezas naturales e industriales de cada país, incluyendo las del propio como una especie de botín, esta política de expolio sistemático es realizada en beneficio del movimiento y no de la nación. En lo que se refiere a sus fines económicos, los regímenes Totalitarios son en sus países como las proverbiales plagas de langostas.

La incapacidad del mundo no totalitario para comprender una mentalidad que funciona independientemente de toda acción calculable en términos de hombres y de materiales y es completamente indiferente al interés nacional y al bienestar de su pueblo, muestra un dilema. Ningún tirano corriente fue lo suficientemente loco como para despreciar todos los intereses locales económicos, nacionales, humanos y militares en aras de una realidad puramente ficticia en un futuro indefinidamente distante.

[Sin embargo ] se subestima el poder potencial que puede crearse con el desprecio de todos los factores materiales.

 

De la misma manera que surge el peligro de una dictadura militar cuando el ejército ya no sirve sino que desea dominar al cuerpo político, así el peligro del totalitarismo surge cuando el sector conspirador de un partido se emancipa del control del partido y aspira a su jefatura. XX

Desde el punto de vista de una organización que funciona según el principio de que “todo el que no esté incluído está excluído”, todo el que no está conmigo está contra mí, el mundo en general pierde todos los matices, diferenciaciones y aspectos pluralistas.

La afirmación inherente a la organización totalitaria es que “todo lo que se halla fuera del movimiento está muriendo”, una afirmación que es drásticamente realizada bajo las condiciones asesinas de la dominación.

 


2- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: LA MASA.

Los movimientos totalitarios dependen de la pura fuerza del número hasta tal punto que parecen imposibles en países con poblaciones relativamente pequeñas.

 

El término de masa se aplica sólo cuando nos referimos a personas que no pueden ser integradas en ninguna organización basada en el interés comun como por ejemplo los partidos polticos, organizaciones profesionales, sindicatos, etc. Potencialmente existen en cada país y constituyen la mayoría de esas muy numerosas personas neutrales.

Fue característico del auge del movimiento nazi y de los comunistas el hecho de que reclutaran a sus miembros en esta masa de personas aparentemente indiferentes, a quienes todos los demás partidos habían renunciado por considerarlas demasiado apáticas o demasiado estúpidas para merecer su atención. El resultado fue que la mayoría de sus afiliados eran personas que nunca habían aparecido anteriormente en la escena política.

El primer espejismo explotado por los movimientos totalitarios fue creer que el pueblo había tomado una parte activa en el gobierno.

El segundo espejismo explotado por los movimientos totalitarios fue la suposición de que estas masas indiferentes no importaban.

Los movimientos totalitarios mostraron que las masas políticamente neutrales e indiferentes podían ser mayoría en un país gobernado democráticamente. Y que una democracia podía funcionar según normas activamente reconocidas sólo por una minoría. El gobierno democrático había descansado tanto en la aprobación tácita y en la tolerancia de sectores indiferentes e indiferenciados del pueblo como en las instituciones y organizaciones diferenciadas y visibles del país.

Las masas no fueron resultado de la creciente igualdad de condición, de la difusión de la educación general, con su inevitable reducción de niveles y vulgarización de su contenido. Pronto se vio con claridad que las personas muy cultas se sentían particularmente atraídas hacia los movimientos de masas.

 

3- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: ALIANZA ENTRE EL POPULACHO Y LA ELITE

Más amenazadora para nuestra paz mental que la lealtad incondicional de los miembros, es la indiscutible atracción que estos movimientos ejercen sobre la élite. Sería temerario tratar de disminuir la importancia de la terrible lista de hombres preclaros a los que el totalitarismo puede contar entre sus simpatizantes.

Los instintos antihumanistas, antiliberales, antiindividualistas y anticulturales de la “generación del frente” (post 1ra guerra), su brillante e ingenioso elogio de la violencia, del poder y de la crueldad, fueron precedidos por las pruebas toscas y pomposamente científicas de la élite imperialista según las cuales es ley del universo la lucha de todos contra todos. La expansión es una necesidad psicológica antes que un objetivo político, y el hombre ha de comportase conforme a tales leyes universales.

La preferencia por el terrorismo por sobre todas las demás formas de actividad política atrajeron al mismo tiempo a la élite y al populacho. Ha sido siempre cierto que el populacho acogerá satisfecho los hechos de violencia con la siguiente observación admirativa: “serán malos, pero son muy hábiles”.

Lo que resultaba tan atractivo era que el terrorismo se había convertido en una clase de filosofía at ravés de la cual se podía expresar el resentimiento, la frustración y el odio ciego y que estaba absolutamente dispuesto a pagar el precio de la vida, por haber logrado imponer el reconocimiento de la existencia propia sobre los estratos “normales” de la sociedad.

El desprecio de la élite por el genio y su anhelo de anonimato demostraban todavía un espíritu que ni las masas ni el populacho se hallaban en disposición de comprender.

A la élite le placía que el hampa asustara a la sociedad respetable colocándola al mismo nivel. Los miembros de la élite no pusieron reparos al hecho de tener que pagar un precio- la destrucción de la civilización- por el placer de ver cómo se abrían camino aquellos que habían sido injustamente excluídos en el pasado. No se sintieron especialmente agraviados por las monstruosas falsificaciones de la historiografía. Se habían llegado a convencer de que en cualquier caso la historiografía tradicional era una falsificación, ya que había excluído del recuerdo de la humanidad a los menos privilegiados y los oprimidos.

 

La alianza temporal entre la élite y el populacho se basó ampliamente en este genuino placer con el que la primera veía al segundo destruir la respetabilidad. El objeto de las más variadas construcciones consistía siempre en presentar a la historia oficial como una burla XX. Lo que ejerció la fascinación no fue la habilidad de Stalin y Hitler en el arte de mentir, sino en el hecho de que fueran capaces de organizar las masas en una unidad colectiva para respaldar sus mentiras con una impresionante magnificencia.

Desde que Balzac reveló las vidas privadas de la sociedad francesa y la dramatización de Ibsen de Los pilares de la sociedad había conquistado el teatro, el tema de la doble moralidad era uno de los ´mas importantes en tragedias,comedias y novelas.

Como la burguesía afirmaba ser el guardián de las tradiciones occidentales y tornó confusas todas las cuestiones morales, jactándose públicamente de virtudes que no solo no poseía en privado sino que realmente despreciaba, parecía revolucionario aceptar la crueldad, el desprecio por los valores morales, y la amoralidad general, porque así se destruía al menos la duplicidad (hipocresía) sobre la que parecía descansar la sociedad existente XX

Particularmente significativa a este respecto fue la acogida que obtuvo la obra de teatro de Brecht que presentaba a los gangsters como respetables hombres de negocios, y a los respetables hombres de negocios como gangsters. La ironía se perdió cuando los respetables hombres de negocios que vieron la obra la consideraron como una profunda percepción de la vida, y cuando el populacho la recibió como una sanción artística del gangsterismo. La canción que fue tema de la obra, Erst kommt das Fressen, dann kommt die Moral (primero la comida, luego la moral) , fue recibida con aplausos por todo el mundo aunque por diferentes razones. El efecto de la obra fue exactamente el opuesto del que Brecht había buscado.

Esto muestra la falta de sentido de la realidad de la élite, junto con su pervertida abnegación. Esta fue la razón por la que pudo surgir una alianza temporal entre la élite intelectual y el populacho. XX

La ausencia de escrúpulos tampoco quedaba restringida al populacho, en cualquier caso podía ser enseñada en un tiempo relativamente corto. Las masas de filisteos coordinados proporcionaron un material mucho mejor y fueron capaces de crímenes aún mayores que los de los llamados criminales profesionales, a condicion tan solo de que tales crímenes estuvieran bien organizados y asumieran la apariencia de un trabajo rutinario.

Para ser completamente justos con aquellos miembros de la élite que se dejaron seducir por los movimientos totalitarios, es preciso declarar que lo que estos hombres hicieron o no hicieron no tuvo influencia en ningún totalitarismo, aunque desempeñó cierto papel en los primeros intentos por obligar al mundo exterior a tomar en serio sus doctrinas.

Allí donde los Movimientos Totalitarios conquistaron el poder, todo este grupo de simpatizantes se deshizo antes de que los regímenes procedieran a cometer sus mayores crímenes. La implacable persecución de cualquier forma superior de actividad intelectual por los nuevos dirigentes de masas, y la dominación total, no permiten la libre iniciativa en ningún campo de la vida ni ninguna actividad que no sea enteramente previsible. El totalitarismo en el poder sustituye invariablemente a todos los talentos de primera fila por aquellos fanáticos y chiflados cuya falta de inteligencia y creatividad sigue siendo la mayor garantía de su lealtad.

 

Una mezcla de credulidad y de cinismo era característica sobresaliente de la mentalidad del populacho antes de convertirse en fenómeno cotidiano de las masas. En un mundo siempre cambiante e incomprensible, las masas alcanzaron un punto en que al mismo tiempo creían en todo y no creían en nada. Pensaban que todo era posible, y que nada era cierto. La propaganda descubrió que su audiencia estaba dispuesta al mismo tiempo a creer lo peor, por absurdo que fuera, y que no se resistía especialmente a ser engañada, puesto que por otra parte sostenía que cualquier declaración era una mentira. Los jefes totalitarios basaron su propaganda en la correcta suposicion psicológica de que bajo semejantes condiciones uno podía hacer un día creer a la gente las más fantásticas declaraciones y confiar en que, si al día siguiente recibía la prueba irrefutable de su falsedad, esa misma gente se refugiaría en el cinismo. En lugar de abandonar a los líderes que le habían mentido, aseguraría que siempre había creído que tal declaración era una mentira, y admiraría a los líderes por su superior habilidad táctica. XX

 

La élite no está compuesta de ideólogos; toda la instrucción de sus miembros está encaminada a abolir su capacidad para distinguir entre la verdad y la falsedad, entre la realidad y la ficción. XX Sin la élite y su incapacidad artificialmente inducida para comprender los hechos como hechos, para distinguir entre la verdad y la falsedad, el movimiento nunca podría moverse en la dirección que requiere la realización de su ficción.

La sobresaliente cualidad negativa de la élite totalitaria es que jamás se detiene a pensar cómo es realmente el mundo y nunca compara las mentiras con la realidad. Su más preciada virtud en consecuencia es la lealtad al jefe, que como un talismán asegura la victoria definitiva de la mentira y la ficción sobre la verdad y la realidad.