martes, 5 de octubre de 2021

PORQUÉ EL KIRCHNERISMO NO ES PERONISMO- Parte II- LAS HERENCIAS

Por Jorge A. Tizón (jorgeatizon@gmail.com)

Seguimos indagando en las características de estas dos fuerzas políticas,  el peronismo (de Perón) y el kirchnerismo, a fin de comprender con datos concretos de la historia por qué no son lo mismo y salir de la confusión. (Es necesario leer previamente el informe de Parte I en https://gabrielagatino.blogspot.com/2021/08/porque-el-kirchnerismo-no-es-peronismo.html).

Un tópico interesante es identificar la obra de gobierno de cada uno. Sirve al análisis el hecho de que ambos partidos/corrientes políticas,  gobernaran 12 años consecutivos. Pero previo a eso, amerita una breve descripción de las herencias recibidas por cada uno, tema tan recurrente entre los argentinos.  En un artículo posterior haremos la comparación entre lo que el peronismo y el kirchnerismo hicieron en la década que les tocó gobernar a cada uno.

Veamos primero lo que se encontró Perón cuando llegó al poder

La pesada herencia recibida por la Revolución de 1943: deterioro político, económico y moral derivado del período sombrío conocido como  Década infame.

Régimen de entrega de la economía nacional desde 1930. El presidente Castillo fue acusado de ser agente de Sofina (trust de capitales europeos caracterizado por su política de corrupción a funcionarios) y de Bunge y Born. Hubo voces que expresaron la frustración e impotencia de los argentinos durante esa década marcada por la crisis económica, fraude electoral, grandes negociados, evasión impositiva, corrupción de funcionarios públicos y la entrega del patrimonio nacional: desde políticos como el senador Lisandro de la Torre (denunciante del tratado Roca-Runciman de 1933), a escritores como Arturo Jauretche y Scalabrini Ortiz. La agrupación radical de línea yrigoyenista,   F.O.R.J.A. (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, creada en 1935 en clara disidencia con la posición alvearista del partido, declaró: “Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre (…) El derrocamiento del Régimen (1) constituye la primera etapa de una política de reconstrucción de la nacionalidad y de expresión auténtica de la soberanía”.


Los hechos más escandalosos de la "Década Infame" fueron:

- 1935- Creación del Banco Central de la República Argentina como entidad mixta de capital estatal y privado, pero que en realidad  resultó controlado por el capital británico, favoreciendo sus intereses económicos.

-1938- Roberto Ortiz es presidente de la Nación (en elecciones fraudulentas),  a propuesta de la Cámara de Comercio británica. Ortiz era abogado asesor de las empresas ferroviarias británicas, y terrateniente en la provincia de Buenos Aires. 

-Época de negociados:

a) 1933- El Tratado Roca-Runciman estableció que el 85% de las exportaciones de carne fuesen controladas por frigoríficos angloamericanos, además de la libre importación de carbón y otras manufacturas inglesas, empréstitos y trato benévolo a las empresas británicas. 

b) 1935- Sobornos a políticos de todos los partidos para que el Congreso vote la prórroga de concesiones de empresas eléctricas (Chade-Cade).

c) 1938. Escándalo por el negociado de la venta de tierras del Palomar que involucró a varios diputados.

Fue una década en que el aparato productivo argentino estuvo en manos del capital extranjero -mayoritariamente inglés, que era el que fijaba los precios de nuestros productos. El modelo de país agroexportador se iba agotando producto de la crisis internacional, al mismo tiempo que surgía una incipiente burguesía industrial. Había pobreza y alta desocupación,  y una atmósfera de desánimo y descreimiento en la población. (se sucedieron suicidios, como los de Lisandro de la Torre, Leopoldo Lugones, Alfonsina Storni, Horacio Quiroga). 

La sociedad más vulnerable clamaba por justicia social, pero la clase política, corrompida e indiferente, no estaba a la altura de las circunstancias. Argentina mantenía una neutralidad pro-aliada hacia el fin de la segunda guerra mundial, pese a la presión norteamericana por declarar la guerra al Eje. 

Una nueva generación de militares venía bregando por la necesidad de una política social y la industrialización del país para sacarlo de la dependencia extranjera. El 5 de junio de 1943 se iban a realizar elecciones nacionales (ya se sabía que con fraude) donde se proclamaría la fórmula Patrón Costas (terrateniente salteño) y Manuel de Iriondo, pero el 4 de junio de 1943 el  círculo nacionalista del ejército -con proclama escrita por  Juan D. Perón-,  dio el golpe de Estado, poniendo fin a esa época oscura del país.

Perón llegó al gobierno con la experiencia de una vida consagrada el ejército, a su propia formación y a la enseñanza de cuadros subalternos, sin mando de tropa. No había ejercido ninguna actividad política previa.

Si bien entre 1943 y 1946 Perón no fue presidente de la Nación, era parte fundamental del gobierno surgido de la Revolución del 4 de Junio de 1943, y en su cargo de Secretario de Trabajo y Previsión ejerció una acción predominante y transformadora.  A tal punto que molestó a algunos hombres de la misma administración y a la incipiente oposición integrada por conservadores, socialistas y un sector del radicalismo, quienes luego formaron la “Unión Democrática”, generando una fuerte polarización. 

Este sector de la oposición alentó la renuncia y detención de Perón con marchas multitudinarias como lo fue “la marcha de la constitución y la libertad“ del 19 de Septiembre de 1945 y hechos callejeros violentos, cuyo desenlace  fue la jornada del  17 de octubre de 1945 (2).  La oposición clamaba que se entregara el gobierno a la Corte Suprema de Justicia de la Nación y se llamase a elecciones. El gobierno del Gral. Edelmiro Farrell respondió con el inmediato llamado a elecciones nacionales para el 24 de febrero de 1946.

Ahora veamos cuál era la situación cuando el kirchnerismo llegó al gobierno.

La pesada herencia recibida por Néstor Kirchner en 2003: debilidad institucional,   un poder legislativo casi paralizado, un país pauperizado luego de la crisis del 2001, default de la deuda externa.

Néstor Kirchner ganó las elecciones en 2003 con el 22% de los votos, luego de que Carlos Menen habiendo obtenido el 24% de los votos se retirara de la segunda vuelta electoral. Kirchner había sido intendente de Río Gallegos en 1988 y  gobernador de la provincia de Santa Cruz desde 1991 (3 veces consecutivas por la reforma de la constitución provincial que él mismo impulsó en 1994 y 1998 estableciendo la reelección indefinida). Fue gobernador por el Frente para la Victoria Santacruceña (FVS), frente político conformado gracias a su impulso en 1988, mientras el partido Justicialista provincial participó de la elección de 1991 dividido en cuatro agrupamientos. El FVS nació asumiendo una posición de ruptura con otros partidos, especialmente con el PJ (3).

A Kirchner se lo conocía poco en Buenos Aires, más se conocía a su esposa Cristina Kirchner, quien alternó cargos como legisladora provincial por Santa Cruz y nacional desde 1989. Néstor Kirchner alcanzó más notoriedad cuando en 1992 festejó junto al ex presidente Menem la aprobación de la Ley federal de hidrocarburos que incluía la  privatización de YPF y que aportó a su provincia un porcentaje de acciones y  500 millones de dólares por regalías mal liquidadas de YPF que conformaron los controvertidos  Fondos de Santa Cruz. “Este presidente y su mujer fueron los más entusiastas en privatizar YPF. Nos ayudaron a impulsar la privatización”, dijo Menem en 2003. “Nosotros no tenemos nada que ver con el Menemismo entreguista”, le contestó Néstor Kirchner. Cosas de la política. 

En 2003 Néstor Kirchner fue el candidato impuesto por Eduardo Duhalde (peronista enfrentado a Menem), valiéndose de la estrategia de que el Congreso Justicialista -con ausencia menemista- le aprobara la suspensión de elecciones internas. El riesgo de elecciones internas en el PJ era que las ganara Menem. Ya en 1998 Duhalde se había unido al matrimonio Kirchner y otros políticos peronistas que se oponían a la re-reelección pretendida por Menem (la tercera),  y crearon el Grupo Calafate. Tal vez por eso el ex presidente Menem  quitó apoyo a la candidatura a presidente de Duhalde en 1999. Duhalde quedó muy herido y buscó por todos los medios posibles que Menem no volviera nunca más a la Casa Rosada.

La crisis del 2001 en Argentina fue tan profunda que marcó a fuego a la ciudadanía. No fue una mera crisis económica. Había un hartazgo popular por la clase política, y se puso en riesgo la continuidad institucional desde el momento en que el presidente Fernando De la Rúa renunció al gobierno a sólo dos años de haber asumido, en un contexto de estado de sitio y hechos violentos.

Los hechos más resonantes de los años previos al 2003 fueron:

- La deuda externa argentina creció desmesuradamente desde la dictadura de 1976 y siguió aumentando en los años siguientes hasta el default del 2002. El último blindaje había sido recibido por De la Rúa en 12-2000 por 40.000 millones de dólares. 

-A la hiperinflación del gobierno alfonsinista, siguió la convertibilidad del gobierno menemista ($s1 =$1) que frenó el flagelo de la inflación y reestructuró el Estado privatizando empresas públicas. Hubo importaciones desmesuradas que generaron alto déficit fiscal y recesión, sumados a  escándalos de corrupción que determinaron que en las elecciones de 1999 el candidato Eduardo Duhalde fuera vencido por la coalición de la Alianza (radicales y frepasistas) con Fernando De la Rúa como presidente.

- El 01-12-2001 el gobierno de De la Rúa estableció el “corralito financiero” que limitaba el retiro de dinero de las cuentas de ahorristas (empezó con el límite de U$S 250/$250 semanales por titular y fue cambiando con el transcurso del tiempo). La medida se tomó por la constante fuga de capitales y corridas bancarias, y generó desconfianza y malestar generalizado en el público, que salió a gritar y  golpear las vidrieras de los bancos. Había apatía y escepticismo.

 Se sucedieron numerosas manifestaciones sociales: los ahorristas salieron a la calle golpeando sus cacerolas al grito de “que se vayan todos” (por los políticos), mientras un nuevo grupo social llamado “piqueteros” pedía comida. Hubo saqueos a supermercados y huelga general organizada por la CGT. El momento trágico se dio en las violentas jornadas del 19 y 20-12-2001 en las que hubo varios muertos, que forzaron al gobierno de De la Rúa y todo su gabinete a renunciar. Argentina fue tapa de  todos los diarios del mundo.

- 12-2001 a 10-2003: Luego de la dimisión de De la Rúa se sucedieron varios presidentes interinos: 1) Ramón Puerta (48 hs, PJ).  2) Rodríguez Saa (7 días, PJ)- su primera medida fue suspender el pago de la deuda externa, aplaudida por el cuerpo legislativo-. 3) Eduardo Camaño (48 hs, PJ). 4)  Eduardo Duhalde (PJ), desde el 02 de enero de 2002 hasta las elecciones de abril de 2003. Su primera medida fue derogar el 06 de enero de 2002 la Ley de convertibilidad, devaluar el peso argentino un 300% y pesificar depósitos y contratos en dólares.     

Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia el 25-05-2003, la Argentina tenía un 54 % de pobres, aumento del desempleo, una economía deteriorada y en recesión y no podía pagar la deuda externa. Había regresado la inflación y continuaba el colapso financiero producto del corralito y las pesificaciones de Duhalde que generaron millones de juicios al Estado.

En su discurso inaugural, Néstor Kirchner no hizo ninguna referencia a Juan D. Perón, a Eva Perón o a Duhalde. “Venimos desde el sur del mundo, y queremos fijar junto a ustedes, los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo para de esta manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos a dónde vamos, y sabemos a dónde no queremos ir o volver”. (Discurso N.K. 25-05-2003)  

(11) El Régimen es un término utilizado por los radicales yrigoyenistas, cuyo uso quedó así establecido para referirse a los políticos liberales y conservadores que dirigieron el país hasta la sanción de la Ley Sáenz Peña y que retornaron al gobierno luego del derrocamiento de Yrigoyen el 06-09-1930.

(22) 17 de Octubre: https://gabrielagatino.blogspot.com/2020/10/17-de-octubre-de-1945-como-lo-describio.html

(33) Pamela Sosa, “Construcción de legitimidad del FPV”. (https://www.redalyc.org/pdf/3873/387334688016.pdf)

 

 

martes, 14 de septiembre de 2021

EL DESCONOCIDO MENSAJE DE PERÓN A LA JUVENTUD DEL AÑO 2000

La increíble historia de una carta escrita en 1948 cuyo original fue destruido y que debía darse a conocer en 2006

Por Jorge A. Tizón (jorgeatizon@gmail.com)

Quienes transitaban los alrededores de la Plaza de Mayo de Buenos Aires aquella fría mañana del 12 de agosto de 1948 habrán podido presenciar un acto sencillo e inusual, muy diferente a las acostumbradas manifestaciones de esos tiempos, pero de mucho valor simbólico: una columna de jóvenes estudiantes transportaba a paso solemne un cofre en cuyo interior había una carta con un mensaje. 

El entonces presidente de la Nación Juan D. Perón tomó el cofre recibido de los estudiantes y lo enterró en la base de la pirámide de Mayo. La carta debía ser desenterrada y leída el 12 de agosto de 2006 al conmemorarse el bicentenario de la Reconquista de Buenos Aires (invasiones inglesas). 

piramide de mayo

La carta fue escrita de puño y letra por el mismo presidente Perón y estaba dirigida a los jóvenes argentinos del año 2000, convocando a construir “la nueva Argentina que soñamos, por la cual vivimos y luchamos”. Pero la Revolución Libertadora que lo sacó del poder el 16 de septiembre de 1955 quiso que el cofre y la carta fueran destruidas sin más, como todo lo que tuviera olor a peronismo. De esa manera se negó a sus destinatarios el derecho a conocerla.

Durante los años transcurridos hasta el 12 de agosto de 2006 en que el mensaje debía ser desenterrado y leído, el tema permaneció en el olvido. 

Pero el sábado 12 de agosto de 2006 el cielo amaneció límpido y celeste: era “un día peronista”, como se decía entonces. A media mañana un grupo de no más de treinta personas acompañó al dirigente del peronismo histórico Julián Nicastro, quien llegó al pie de la pirámide de mayo para cumplir con el designio de Perón. Claro que como el cofre y el original de la carta ya no existían, no hubo nada que desenterrar  y  en su reemplazo se leyó una copia de la carta, impresa de computadora, que luego fue colocada debajo de una placa ubicada al lado del monumento a Manuel Belgrano. “Es un acto histórico y reivindicatorio de un documento”, dijo Nicastro. 

El contenido del mensaje se conservó gracias a los biógrafos de Perón y al mismo Perón que lo publicó en sus libros “Latinoamérica: ahora o nunca (1967) y “La hora de los pueblos” (1968). El presidente Néstor Kirchner no asistió al acto, dejando en evidencia, una vez más, que no es peronista. Tampoco asistió su esposa Cristina Fernández

Foto: La Nación
 

Algunos periódicos cubrieron la noticia como una información de carácter general con citas breves y  algunos extractos de la carta (1),  por lo que a continuación la reproducimos entera para quien tenga la curiosidad de leerla.

“Hace 20 años dejamos enterrado en la Plaza de Mayo de la Capital Federal un mensaje dirigido a la juventud futura del pueblo Argentino, que solamente la infamia desaprensiva pudo haber violado, destruyendo todo sin darlo a conocer a sus destinatarios que un día tendrán derecho a reclamarlo porque ni siquiera los nefastos fines que animaron a sus destructores podrán explicar el atropello y menos aún justificarlo con la depredación de estos diez años de escarnio a que han sometido al pueblo de la patria (…) En él, como en estas palabras, no existe otro designio que el de llegar con la verdad al sector juvenil frente a la amenaza artera que pesa sobre su destino”. (J.D.P.) (2)

Jóvenes argentinos:

La juventud Argentina del año 2000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas encaminada a enjuiciar el uso que los gobernantes de todos los tiempos han hecho del sagrado depósito que en sus manos fueron poniendo las generaciones precedentes y también si sus actos y sus doctrinas fueron suficientes para llevar el bienestar a sus pueblos y para conseguir la paz entre las naciones.

Por desgracia para nosotros, ese balance no nos ha sido nada favorable. Anticipémonos a él, para que conste al menos nuestra fe y confesemos lealmente que ni  los rectores de los pueblos ni las masas regidas, han sabido lograr el camino de la felicidad individual y colectiva.

En el transcurso de los siglos, hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico, y si cada día se avanza en la limitación del dolor es solamente en su aspecto físico porque en el moral el camino recorrido ha sido pequeño.

El egoísmo ha regido muchas veces los actos de gobierno y no es el amor al prójimo, ni siquiera la comprensión o  la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas.  

Esa acusación resulta aplicable tanto a los pueblos como a los individuos. Cierto de que en uno y en otros se dan ejemplos de altruismo, pero como hechos aislados de poca o ninguna influencia en la marcha de la humanidad. Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama a sí y nos hace ver que todo era una ilusión. Apenas terminada una guerra, ponemos nuestras esperanzas en que ha de ser la última, porque las diferencias entre las naciones se han de resolver por las vías del derecho aplicado por los organismos internacionales. Pocos años bastan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en qué habíamos caído. Hasta el aspecto caballeresco de las batallas se ha perdido y hoy vemos con el corazón empedernido cómo, al cabo de veinte siglos de civilización cristiana, caen en la lucha niños, mujeres y ancianos.

Apenas un conflicto social ha sido resuelto, vemos asomar otro de más grandes proporciones, no siempre solucionados por las vías de la inteligencia y de la armonía, sino por la coacción estatal o de las propias partes contendientes más fuertes, no el de mejor derecho.

Frente a esta lamentable realidad: ¿de qué han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las elucubraciones sociales? Ni las democracias, ni las tiranías, ni los empirismos antiguos, ni los conceptos modernos han sido suficientes para aquietar las pasiones o para coordinar los anhelos. La libertad misma queda limitada a una hermosa palabra de muy escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica en su propio beneficio. El capitalismo se vale de ella, no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartirlas con los desposeídos sino acapararla y monopolizarla. E, inversamente, los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad, más para usarla como un arma en la lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas.

No ha empezado a alborar el liberalismo económico cuando para impedir sus abusos tiene el Estado que iniciar una intervención cada día más intensa a fin de evitar el daño entre las partes y el daño a la colectividad. Pero tampoco su intervencionismo constituye remedio eficaz porque, o es partidista, o trata de anular las libertades individuales y con ellas a la propia persona humana.

El mundo ha fracasado. ¿Mas este fracaso, será tan absoluto que no deje un mínimo resquicio a la esperanza? Posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El Avance es invisible y está oculto por sus propios vicios a que antes he aludido, pero no por eso deja de existir.

Se haría más perceptible si cada uno de nosotros se despojase de algo propio en beneficio de sus semejantes, si tratase de dirimir las disputas con la razón y no con la violencia. Dentro de mis posibilidades así he procurado hacerlo y en este sentido he orientado mi labor de gobernante. Válgame por lo menos la intención, y sea ella la que juzguen y valoren mis críticos del porvenir.

La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Esa es la verdad, es la amarga verdad que la humanidad ha vivido y también la verdad más grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque éstos no han conducido mas que a desastres. En nuestra querida Argentina el panorama descrito se ha sentido sin ser cruento, pero en el orden general los hechos prueban que ha sido el acierto la resolución que ha precedido nuestra realidad. La independencia política que heredamos de nuestros mayores, hasta nuestros días no había sido efectivizada por la independencia económica, que permitiera decir con verdad que constituimos una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Por eso nosotros hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia. Por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una Argentina para los argentinos, y por eso nosotros vivimos velando porque la soberanía de la patria sea inviolable e inviolada mientras haya un argentino que pueda oponer su pecho al avance de toda prepotencia extranjera  destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por sí dentro de las fronteras de su tierra.

Contra un mundo que ha fracasado, dejamos una doctrina justa y un programa de acción para ser cumplido por nuestra juventud: esa será su responsabilidad ante la Historia.

Quiera Dios que ese juicio les sea favorable y que al leer este mensaje de un humilde argentino que amó mucho a su Patria y trató de servirla honradamente, podáis, hermanos del 2000, lanzar vuestra mirada sobre  la Gran Argentina que soñamos, por la cual vivimos, luchamos y sufrimos”. (2)

JUAN DOMINGO PERÓN

Presidente de la Nación

 

(1) INFOBAE: https://www.infobae.com/2006/08/12/270651-el-mensaje-oculto-peron/

PÁGINA 12: https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-71340-2006-08-13.html

LA NACIÓN: https://www.lanacion.com.ar/politica/leyeron-la-carta-de-peron-a-los-jovenes-del-ano-2000-nid831117/ y https://www.lanacion.com.ar/politica/el-sueno-de-peron-termino-en-una-pesadilla-la-carta-no-existia-nid831286/

AMBITO FINANCIERO: https://www.ambito.com/informacion-general/desenterraron-plaza-mayo-un-manuscrito-peron-n3390736

(2) Perón, Juan Domingo, “América Latina: ahora o nunca”, Ed. Diálogo, Montevideo1967.

viernes, 13 de agosto de 2021

POR QUÉ EL KIRCHNERISMO NO ES PERONISMO- Parte I

 

 Por Jorge A. Tizón (jorgeatizon@gmail.com)

El 22 de marzo de 2021 Alberto Fernández, actual presidente de la Nación por la coalición kirchnerista “Frente de Todos”, asumió la presidencia del Partido Justicialista (peronista) a nivel nacional. Surge la pregunta: ¿quién lo votó?  Responden que hay una tradición “no escrita” que marca que cuando el justicialismo está en el gobierno el presidente de la nación es el jefe partidario. 

Para los peronistas de Perón y cualquier persona  con un poco de información y cultura política, es más que obvio que el kirchnerismo no es peronismo.

Pero los kirchneristas insisten en ponerse la camiseta peronista. Lo hacen desde todos los medios posibles, lo discursivo y lo gestual (como el uso exagerado de la V de la victoria -que dicho sea de paso es un símbolo universal de victoria).   Jamás mencionan a Perón, el fundador del partido, ni tampoco dan a conocer su vasta obra realizada en tiempo récord (nueve años de gobierno y tres de secretario de Trabajo), salvo cuando sacan de la galera alguna de las conocidas frases del líder –intencionalmente fuera de contexto- y las  encajan en sus monólogos políticos, creando confusión y avivando la actual grieta.

Por supuesto que en esta  babel politiquera hay una gran responsabilidad de los mismos peronistas (¿quedan políticos verdaderamente  peronistas?) que con tal de mantener un cargo se dejaron fagocitar por el kirchnerismo, que habla mucho de Néstor y Cristina, y poco y nada de Perón. Basta ver la portada web del PJ.



El peronismo surgió en 1945 de manera imprevista y sin una historia detrás, luego de la devastadora década infame que se había iniciado en el país en 1930. Se formó con radicales (forjistas y renovadores), socialistas y algún que otro conservador. De hecho el vicepresidente de los dos primeros mandatos de Perón fue el radical Hortensio Quijano, hasta su muerte.

El kirchnerismo  nació como una coalición de gobierno cuando Nestór Kirchner asumió la primera presidencia en 2003, luego de la crisis política y económica de diciembre de 2001. En tanto coalición, formó gobierno con peronistas, radicales y partidos menores: recordemos que el radical Julio Cobos fue vicepresidente de Cristina Kirchner en 2007-2011. 

Todo esto es aceptable.

Lo que no es admisible es la usurpación de identidad partidaria. Es como que el gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof -de ideología marxista, pero insólitamente vicepresidente del Partido Justicialista nacional- dijera ahora que es radical y empezara a usar la boina blanca y a vivar a Hipólito Yrigoyen. Seguramente los radicales le saldrían al cruce. No sabemos qué haría Ricardo Alfonsín (h), hoy embajador en España por el gobierno de los Fernández. 

Para peor, los kirchneristas interesados en camuflarse de peronistas han encontrado aliados impensados en su tarea de infiltración. Hay políticos y divulgadores de información que alimentan intencionadamente la confusión cuando en sus discursos y editoriales se refieren indistintamente a kirchneristas y peronistas como si fueran un solo cuerpo. Tal vez a algunos les falte el conocimiento de la historia o profundidad en el análisis, pero en muchos otros casos lo que se trasluce es una anticuada convicción y sentir antiperonista: por desgracia con esa actitud terminan siendo funcionales al kirchnerismo, aunque no se percaten de ello. 

Los argentinos están tan golpeados y ocupados en ver cómo subsistir ante cada nueva crisis, que poco le interesan estas cuestiones de la política; sólo esperan que el país avance por la senda de un país normal. Pero para avanzar correctamente hay que tener las ideas claras. Y una manera eficaz de esclarecer un tema es hacer preguntas  del tipo  qué sí y qué no, qué  es y qué no es el Kirchnerismo o el peronismo, a fin de identificarlos y salir de la confusión. A continuación repasaremos algunos de los distintos tópicos:

1-“Si Evita viviera sería montonera”. ¿Sí  o no?

El Kirchnerismo elogia a Eva Perón, Evita, la más peronista de los peronistas. Pero aseguran que “si Evita viviera sería montonera”. ¿Qué les hace pensarlo? Una respuesta posible es que se trate de un slogan útil a fin de construir un relato que confunda peronismo con las izquierdas combativas y violentas que asolaron el país en los 70. Otra vez: no se entiende que las voces peronistas no salieran a desmentirlo. Porque cualquiera que escuche o lea los discursos de Eva Perón en los que declama apasionadamente que ella vive absolutamente para y por Perón, se da cuenta que si Evita viviera sería peronista, nunca montonera.

Amén de que Evita murió en 1952 y no conoció a los montoneros, y que a la fecha de su muerte todavía no habían explotado las bombas opositoras a Perón en el subte A y en otros edificios públicos (1953) ni había sucedido el terrible bombardeo a Plaza de Mayo (16/06/1955) que podría haber encendido la furia de la temperamental Eva. Lo que sí vivió Eva desde su lecho de enferma es el intento de golpe de Estado que encabezó el general Benjamín Menéndez el 28 de septiembre de 1951 movilizando a las tres fuerzas, y que fracasó por el apoyo de los militares leales al gobierno constitucional. La situación no pasó a mayores porque a pocas horas fue desbaratado y no pudieron cumplir con su intención de bombardear, pero el peligro quedó latente y los ánimos muy caldeados. En aquella ocasión el pueblo salió a la calle como un escudo, pero sin armas.

El argumento que sostienen los que están por la afirmación de que “si Evita viviera sería montonera” es que Evita “quería darle armas al pueblo” para defender la revolución peronista. Tomaron esa parte del último discurso de Eva del 1 de mayo de 1952 cuando instaba a “defender a la revolución y a su líder” y “hacer justicia por sus propias manos”, palabras dichas en referencia a los acontecimientos del 28 de septiembre de 1951 que mencioné anteriormente. Realmente no sabemos si esto hubiera ocurrido, pues Eva falleció en julio de 1952 y ya estaba muy debilitada. Pero todo hace pensar que Perón no se lo hubiera permitido. Y esto se deduce de ciertos hechos concretos: ante el intento de golpe del 28 de septiembre de 1951 el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas recomendó a Perón fusilar a su cabecilla Benjamín Menéndez, pero Perón eligió no hacerlo. Cuatro años más tarde cuando ocurrió el golpe de Estado de 1955, en lugar de “armar” a la CGT como se lo solicitaban, Perón volvió a elegir el no derramamiento de sangre y marchó al exilio.

En cuanto a la imagen de Eva para acompañar el slogan publicitario “si Evita viviera sería montonera”, eligieron una foto de Eva tomada una distendida tarde de 1948 en la quinta de San Vicente. Una imagen de Eva vestida de entrecasa y con los cabellos largos y al viento, siendo que en su actividad política y de duro trabajo Evita nunca vistió así, sino con el clásico rodete impecablemente peinado. 



Por qué Montoneros vinculó la figura de Eva Perón a su accionar y su ideología es algo que habría que preguntarles a ellos. ¿Es una identificación que partió de la organización en general  o de las mujeres de la organización? ¿Por qué no eligieron, en cambio, a mujeres con trayectoria más afines a su pensamiento de izquierda como Alcira de la Peña (militante del partido comunista argentino), o Alicia Moreau de Justo (socialista), o a la anarquista Salvadora Onrubia (esposa del dueño del diario Crítica), o bien a alguien del tiempo más actual como Estela de Carlotto? 

De hecho ninguna de las mujeres más cercanas a Eva y a su pensamiento, como la señora Delia Parodi (presidente del partido peronista femenino y de la Fundación Eva Perón a la muerte de ésta,  y diputada nacional hasta 1955), o Ana Carmen Macri (integrante del partido peronista femenino y diputada nacional desde 1951 hasta 1955), ninguna de ellas fue posteriormente montonera. Delia Parodi, al igual que Ana Carmen Macri,  estuvieron presas durante 3 largos años (1955 a 1958), acusadas de traición a la patria y asociación ilícita. Delia falleció en 1991 y Ana aún vive. Ambas formaron parte del Plan retorno de Perón a la Argentina en 1973,  pero nunca fueron montoneras.

Cito a mujeres peronistas de la política, pero también podría nombrar a mujeres del ámbito artístico como lo fueron Tita Merello, Nelly Omar, Sabina Olmos, Pierina Dealessi, entre otras, quienes sufrieron la injusticia, la persecución y la proscripción. Ninguna de ellas fueron montoneras.

 

2- ¿Evita feminista?

 

Hoy día el colectivo feminista radicalizado identificado con la izquierda y el kirchnerismo también asume que si Evita viviera sería feminista.  Para ello llegaron a presentar una versión “feminista” de la marcha peronista (“Las muchachas peronistas”, que según este colectivo encarna a las cinco Evitas: la actriz, la sindicalista, la montonera, la de gala y la de “La Razón de mi Vida”.     


 

Un concepto tan amplio del término “feminista” requeriría analizar los aspectos que lo componen. Seguramente si Evita viviera  bregaría por los derechos de la mujer, como lo hizo en acciones concretas como la Ley de voto femenino, entre otras. Pero… ¿estaría de acuerdo con la última estrofa de la marcha feminista que dice  para que reine en el pueblo aborto en cualquier lugar?”. Una incógnita. Ningún peronista salió a apoyar o desmentir la marcha.



domingo, 4 de abril de 2021

ANNAH ARENDT Y EL TOTALITARISMO: Parte 3 de 3


 

Annah Arendt - Los origenes del totalitarismo- TOTALITARISMO

FICHA BIBLIOGRAFICA con Extractos LITERALES reordenados y agrupados por mí en base a  temas.

Referencias:

En AMARILLO comentarios agregados. Negritas, subrayados y remarcados verdes son agregados.

Donde aparece XX sugiero reflexionar cuánto de eso se aplica a lo que ocurre en la realidad política actual de la Argentina. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

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 8- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: SUSTITUCION Y DUPLICACION DE ORGANISMOS

Las SA fundadas en 1922, luego en 1926 se fundaron las SS como élite de las SA, al cabo de 3 años las SS fueron separadas y colocadas bajo mando de Himmler. Surgieron una tras otra diversas organizaciones, cada una más militante que la anterior: las tropas de choque, las unidades de la calavera, las Waffen-SS, el Servicio de Seguridad, la Oficina para Cuestiones Raciales, etc.

Esta jerarquía fluctuante con su continua adición de nuevas categorías y sus cambios de autoridad, resulta bien conocida de las organizaciones secretas de control, la policía secreta o los servicios de espionaje, donde siempre se necesitan nuevos controles para controlar a los controladores.

[una ventaja de esta estructura es que ] permite degradar a cualquier categoría o grupo que flaquee por la simple inserción de una nueva categoría más radical.

El carácter paramilitar debe ser comprendido en relación con otras organizaciones del partido como las de estudiantes, médicos, maestros, técnicos, obreros, etc. Todas estas organizaciones eran primariamente duplicados de organizaciones preexistentes.

Los nazis establecieron una serie de departamentos ficticios, modelados conforme a los ministerio de administración regular del Estado, tales como su propio Departamento de Asuntos Exteriores, Educación, Cultura, Deporte, etc.

Crearon un mundo perfecto de apariencias, en la cual cada realidad del mundo no totalitario era servilmente duplicada por una organización del Partido. XX Justicia legítima?

Esta técnica de duplicación demostró ser extremadamente fructífera en la tarea de minar activamente las instituciones existentes y en la descomposición del statu quo, que invariablemente prefieren las organizaciones totalitarias en oposicion a una abierta demostracion de fuerza.

El valor práctico de las falsas organizaciones surgió a la luz cuando los nazis conquistaron el poder y se mostraron inmediatamente dispuestos a destruir la organización existente de maestros mediante una organización de maestros, los existentes colegios de abogados mediante una asociación de abogados patrocinada por los nazis, etc.

 

Los nazis desencadenaron un alud de leyes y decretos, pero nunca se molestaron en abolir oficialmente la constitución de Weimar. La constitución fue marginada pero jamás abolida. Stalin pudo permitirse un absurdo mayor: aquellos que habían elaborado la nunca repudiada constitución fueron ejecutados como traidores.

Todos los estudiosos del tema se hallan de acuerdo al menos de la coexistencia y el conflicto de una autoridad dual: el Partido y el Estado. La maquinaria del Gobierno es habitualmente descripta como la fachada carente de poder que oculta y protege al verdadero poder del Partido.

Todos los niveles de la maquinaria administrativa del III Reich se hallaban sujetos a una curiosa duplicación de organismos, con una fantástica perfección los nazis se aseguraron de que cada función de la administración del Estado estuviera duplicada por un órgano del Partido. Por ejemplo el antiguo Ministerio de Asuntos Exteriores, los nazis dejaron su personal casi intacto y jamás suprimieron al ministerio, pero al mismo tiempo mantuvieron la Oficina de Asuntos Exteriores del Partido. La duplicación de organismos y la división de autoridad, la coexistencia del poder real y del visible son suficientes para crear la confusión , pero no para explicar la falta de formas de toda la estructura.

La duplicación supone una relación entre la fachada del Estado y el núcleo interno del Partido. También esto conduciría eventualmente a algún tipo de estructura en la que las relaciones entre el partido y el Estado acabarían automáticamente en una regulación legal que regularía y estabilizaría su respectiva autoridad. De hecho la duplicación de organismos resulta mejor definida como multiplicación de organismos.

El habitante del III Reich vivía no sólo bajo las autoridades simultánea y a menudo en conflicto de los poderes en competencia, tales como la administración civil, el Partido, las SA y las SS. Nunca podía hallarse seguro y jamás se le decía explícitamente a qué autoridad debía considerar por encima de todas las demás. Tenía que desarrollar un tipo de sexto sentido para conocer en un momento dado a quién obedecer y a quien desoir.

La Jefatura desplaza constantemente el centro real del poder a menudo hacia otras organizaciones pero sin disolver o denunciar públicamente a los grupos que han sido así privados de su poder. La división consistente y siempre cambiante entre la autoridad real secreta y la representación abierta y visible convertían a la sede real del poder en un misterio por definición.

Una de las diferencias técnicas entre el sistema soviético y el nazi es que Stalin cuando desplazaba el poder de un aparato al otro, liquidaba al aparato con su personal, mientras que Hitler las conservaba. El resultado fue que hasta el final del régimen no hubo una sino dos organizaciones estudiantiles nazis, dos organizaciones femeninas nazis, dos organizaciones de profesores universitarios, dos de abogados, dos de médicos, etc.

La única regla de la que todo el mundo puede estar seguro en un estado totalitario es que cuantos más visibles son los organismos del Gobierno menor es su poder, y que cuanto menos se conoce una institución, más poderosa resultará ser. XX

Una continua competencia entre organismos que no sólo tienen funciones superpuestas sino que se hallan encargados de idénticas tareas no deja casi ninguna oportunidad de ser efectivos a la oposición o al sabotaje. Un rápido desplazamiento en el énfasis, que relegue un organismo a la sombra y eleve al otro a la autoridad puede resolver todos los problemas sin que nadie llegue a ser consciente del cambio o del hecho de que haya existido oposición, siendo ventaja adicional que el organismo en competencia jamás llegue a conocer su derrota, dado que no es suprimido en absoluto, o es liquidado mucho más tarde, sin relación aparente con la cuestión específica [que generó el conflicto]

Como técnicas de gobierno, los recursos parecen simples e ingeniosamente eficaces. La multiplicidad de las correas de transmisión, la confusión de las jerarquías, hace que el cuerpo político del país se halle a prueba de choques por obra de su falta de forma.

La multiplicación de organismos destruye todo sentido de responsabilidad y competencia; no supone tan sólo un aumento tremendamente abrumador e improductivo de la administración sino que realmente obstaculiza la productividad.

La maquinaria del Estado es transformada en una organización frontal de burócratas simpatizantes. ESTATALES MILITANTES

Es en el interior del movimiento el centro de la acción del país, donde se elaboran todas las decisiones. A menudo los servicios de la administración civil no son siquiera informados de lo que está sucediendo. El totalitarismo en el poder utiliza al Estado como su fachada exterior para representar al país ante el mundo no totalitario.

 


 

9- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: EL TERROR

 

La propaganda es parte inevitable de la “guerra psicológica”, pero el terror lo es más.

El terror como propaganda desempeñó un papel más grande en el nazismo que en el comunismo. Los nazis no liquidaron a figuras prominentes sino que mataron a pequeños funcionarios socialistas o miembros influyentes, trataron de demostrar a la población los peligros que implicaba la mera afiliación a esos partidos. Este tipo de terror aumentó firmemente porque ni la policía ni los tribunales persiguieron seriamente a los delincuentes políticos de la llamada derecha.

Se advertía a la población en general que resultaba más seguro ser miembro de una organización paramilitar nazi que un republicano leal.

Los nazis siempre reconocieron públicamente sus crímenes políticos; jamás los disculparon como excesos de los escalones inferiores. E impresionaron a la población por mostrarse de muy diferentes de los “ociosos parlanchines” de los otros partidos. XX Los nazis, sin reconocerlo, aprendieron tanto de las organizaciones gangsteriles americanas como su propaganda aprendió de la publicidad comercial americana.

 

El terror dictatorial difiere del terror totalitario en tanto que consistuye una amenaza para los auténticos adversarios, pero no para los ciudadanos inofensivos que no representan una oposición política.

La atomización de la sociedad soviética fue lograda mediante el empleo de purgas y liquidación de grupos. Las purgas amenazan con el mismo destino al acusado y a todas sus relaciones corrientes. La consecuencia del simple e ingenioso sistema de la culpabilidad por asociación es que tan pronto como un hombre es acusado, sus antiguos amigos se transforman en sus más feroces enemigos.

Los MOVIMIENTOS TOTALITARIOS son organizaciones de masas de individuos atomizados y aislados. Su más conspicua característica es su exigencia de una lealtad total, irrestricta, incondicional e inalterable del miembro individual. Solo puede esperarse que semejante lealtad provenga del ser humano completamente aislado, quien sin otros lazos sociales con la familia, los amigos, los camaradas o los simples conocidos, deriva su sentido de tener un lugar en el mundo sólo de su pertenencia al movimiento, de su afiliación al Partido.

El mayor logro de Hitler fue que aligeró al movimiento del primitivo programa del Partido no cambiándolo ni aboliéndolo oficialmente sino tan sólo negándose a hablar de ese programa o a discutir sus puntos. Lo mismo hizo Stalin.

En sí misma, la ignorancia de un programa de Partido no es necesariamente un signo de totalitarismo. La simple ansia de poder, combinada con el desprecio por la especificación parlanchina de lo que piensan hacer, es característica de todos los jefes del populacho, pero no alcanza a los niveles del totalitarismo.

 

 

10- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: ESTRUCTURA CENTRAL: JEFE Y CAMARILLAS, CON RESONANCIAS DE SOCIEDADES SECRETAS

El “principio del Jefe” no es en sí mismo totalitario, ha tomado ciertas características del autoritarismo y la dictadura militar. Si los funcionarios nombrados desde arriba poseyeran autoridad y responsabilidad reales, tendríamos que habérnoslas con una estructura jerarquizada, similar a la organización de un ejército y de la dictadura militar. Cada jerarquía y cada cadena de mando tienden a estabilizar y restringirían el poder total del líder.

[Esto NO ocurre con los movimientos totalitarios donde ] el Jefe reivindica la responsabilidad personal por cada acción, hecho, entuerto u obra de cualquier miembro o funcionario en su capacidad oficial. Cada funcionario no es solamente nombrado por el Jefe, sino que es su encarnación viviente. Se supone que cada orden emana de esta fuente siempre presente.

Esta perfecta identificación del Jefe con cada subjefe designado y este monopolio de la responsabilidad por todo lo que se hace son también los más conspicuos signos de la diferencia decisiva entre un Jefe totalitario y un dictador o déspota. Un tirano nunca se identificaría con sus subordinados. Puede utilizarlos como víctimas propiciatorias, y permitirá que sean criticados para salvarse de las iras del pueblo. El Jefe por el contrario no puede tolerar nunca las críticas a sus subordinados, puesto que éstos actúan siempre en su nombre. Si desea corregir sus propios errores tiene que liquidar a aquellos que los hicieron realidad. Si quiere censurar sus errores en otros, tiene que matarlos.

 

En el centro del movimiento como el motor que se pone en marcha se halla el Jefe. Está separado de las formaciones de élite por un círculo interno de iniciados que difunden en torno de él un aura de impenetrable misterio correspondiente a su “intangible preponderancia XX. Su posición dentro de éste círculo íntimo depende de su capacidad para tejer intrigas entre sus miembros y de su habilidad para cambiar constantemente a quienes forman parte de ese círculo. Tanto Hitler como Stalin se consagraron casi enteramente a cuestiones de personal en las primeras fases de su carrera. Difícilmente hubiera un solo hombre de importancia que no les debiera su posición.

 

La categoría más alta en la organización de los movimientos totalitarios es la del círculo íntimo en torno al Jefe, como el politburó bolchevique o la camarilla que rodeaba al Jefe. Para ellos, los clichés ideológicos son simples recursos de la organización de masas, y no sienten remordimiento al cambiarlos según las necesidades de las circunstancias, con tal de que se mantenga intacto el principio organizador.

Es esta libertad con respecto al contenido de sus propias ideologías la que caracteriza a los más altos escalones de la jerarquía totalitaria, y en esa consideración se incluye al Jefe, el cual es necesario no como persona, sino como función, y como tal resulta indispensable para el movimiento.

La razón técnica de esta lealtad al Jefe es que la sucesión al puesto supremo no está reglamentada ni por la herencia ni por otras leyes. Una triunfante revolución palaciega tendría resultados tan desastrosos para el movimiento como una derrota militar completa.

La base de la estructura no es la veracidad de las palabras del Jefe, sino la infalibilidad de sus acciones. Sin embargo, la lealtad de los que ni creen en los clichés ideológicos ni creen en la infalibilidad del Jefe tiene otras razones. Lo que liga a estos hombres es una firme y sincera fe en la omnipotencia humana. Su cinismo moral, su creencia de que todo está permitido, descansa en la sólida convicción de que todo es posible. Confiados en que el poder de la organización puede destruir al poder sustancial, como la violencia de una banda bien organizada puede robar las mal guardadas riquezas de un hombre rico, subestiman constantemente el poder sustancial de las comunidades estables, y sobreestiman la fuerza impulsora del movimiento. Lo importante de su lealtad es que no creen que el Jefe sea infalible, sino que están convencidos de que todo el que domine los instrumentos de violencia con los superiores métodos de la organización totalitaria puede llegar a ser infalible.

La completa ausencia de revoluciones palaciegas es una característica de las dictaduras totalitarias, y esto es una de las más importantes indicaciones de que el gobierno totalitario no es la dominación de una camarilla o de una banda: el aislamiento de individuos atomizados no sólo proporciona la base de masas para la dominación totalitaria sino que afecta a la propia cumbre de toda la estructura.

La ausencia de una camarilla dominadora ha hecho especialmente inquietante la cuestión de la sucesión del dictador totalitario.

 

Los MOVIMIENTOS TOTALITARIOS han sido calificados de sociedades secretas establecidas a la luz del día. Siempre ha sido principio de las sociedades secretas el que “todo lo que no está expresamente incluído, se halla excluído”.

Los nazis dieron a sus miembros un equivalente del ritual de iniciación de las sociedades secretas cuando en lugar de excluir simplemente de la afiliación a los judíos, exigieron de sus miembros PRUEBAS de que su ascendencia no era judía. La semejanza más sorprendente entre las sociedades secretas y los MOVIMIENTOS TOTALITARIOS radica en el papel del ritual. Por ejemplos las marchas en torno a la plaza Roja o las fiestas del día del Partido en Nuremberg.

 

 

11- ORGANIZACIÓN TOTALITARIA: POLICIA SECRETA Y LA CONSTRUCCION DE “ENEMIGOS OBJETIVOS”

La fase primera de localización de enemigos secretos y localización de antiguos adversarios es combinada con el reclutamiento de la población en organizaciones frontales y en la reeducación de antiguos miembros del partido para servicios de espionaje.

La diferencia principal entre la policía secreta despótica y la policía secreta totalitaria descansa en la diferencia entre el “sospechoso” y el “enemigo objetivo”. El último es definido por la política de gobierno, y no por su propio deseo de derrocar a éste. El gobernante totalitario procede como un hombre que persistentemente insulta a otro hombre hasta que todo el mundo sabe que el segundo es su enemigo, así que puede, con alguna plausibilidad, ir a matarle en defensa propia.

La categoría de “enemigos objetivos” sobrevive a los primeros enemigos determinados por el movimiento. Conforme a las cambiantes circunstancias se descubren nuevos “enemigos objetivos”. Los nazis, previendo la conclusión del exterminio de los judíos, habían dado ya los pasos preliminares para la liquidación del pueblo polaco, mientras que Hitler proyectaba incluso diezmar a ciertas categorías de alemanes.

La categoría de sospechoso abarca- bajo las categorías totalitarias- a toda la población. Cualquier pensamiento que se desvía de la línea oficialmente prescripta y permanentemente cambiante es ya sospechoso, sea cual fuere el campo de actividad humana en que suceda. XX

Como es imposible conocer más allá de la duda el corazón de otro hombre, la sospecha no puede ser mitigada, la sospecha mutua cala todas las relaciones sociales. La colaboración de la población en la denuncia de los adversarios políticos y la prestación de servicios voluntarios como agente provocador están bien organizados.