Apatía y desazón.
Ciudadanos abandonados por la política y un periodismo cómplice que calla.
Las
“honorables” Cámaras de diputados y senadores de la Nación son un organismo
anquilosado, inerte, ineficaz, bizarro, desprestigiado e increíblemente
privilegiado y mantenido económicamente por todos los argentinos. Comparten
junto al poder ejecutivo la responsabilidad de gobierno, cada uno en su
rol. Unas veces el poder ejecutivo envía
proyectos de ley para que las “honorables” cámaras (en adelante el HCN:
honorable Congreso nacional) los traten, otras veces son los propios diputados
quienes presentan sus proyectos. Pero lo cierto es que siendo la “fábrica” de
las leyes nacionales con la enorme responsabilidad de organizar el país
política, legal, social y económicamente, hace ya un largo tiempo sus ideas y
acciones están alejadísimas de lo que urgentemente necesita la gente, sus
representados y votantes.
LA OLIGARQUÍA POLÍTICA QUE VIVE DE LOS QUE
TRABAJAN. SER LEGISLADOR: ASCENSO SOCIAL
ASEGURADO.
Aclaremos:
las instituciones no tienen la culpa. Celebramos tenerlas y vivir en
democracia, pero claramente esto así no funciona. Estamos cansados de mantener
burócratas en el HCN que no nos dan nada: ni seguridad en las calles, ni
calidad educativa y sanitaria, ni autopistas ni trenes que comuniquen nuestro
enorme país, ni agilidad informática en los trámites, ni menores impuestos, ni
información transparente y accesible de su gestión, ni planificación, nada.
Hace tiempo que vemos, azorados, que el
modo seguro de ascenso social en la Argentina es a través de la política. Por
algo se rasgan las vestiduras por entrar en las listas electorales. Por algo
reconocidos periodistas televisivos, profesionales mediáticos (médicos,
abogados, economistas), militantes populares, artistas y familiares de políticos prendidos a la teta
del Estado, en fin, todos arribistas, quieren ser legisladores. Les bastan
pocos años de mandato y ya sus vidas materiales dan un giro ascendente
espectacular: vestimenta, autos, propiedades, inversiones, viajes. No
importa el CV (curriculum vitae), capacitación, trayectoria privada ni la
preparación que se tenga para la función. Tampoco importa un título
universitario, pues el HCN está lleno de abogados y economistas que gritan
mucho, pero no aportan nada útil. Si se entra en la lista sábana, listo. No
cabe duda que el mejor trabajo remunerado de la Argentina es ser legislador. Y
si es de la oposición, aún mejor. Ni
siquiera tienen responsabilidad
individual ya que actúan en bloque. De todos los cargos públicos, el de
legislador es el más cómodo y rentable, repito no tienen responsabilidad
individual y además tienen fueros. Ni
siquiera se les exige estar presente en las sesiones: no se les descuentan los
días de ausencia, cobran igual. No le
sucede lo mismo a cualquier trabajador privado que reporta a un superior,
cumple un horario, se le descuentan las ausencias y puede queda patitas en la
calle en cualquier momento.
Darte
cuenta de esta verdad cuando te pasaste la vida levantándote temprano para ir a
trabajar, viajando en un transporte público abarrotado de gente, esforzándote, estudiando una carrera,
idiomas, capacitandote para ascender a una mejor posición laboral, y de repente
escuchar a estos políticos charlatanes
que se suponen representantes “del pueblo”, es decir nuestros representantes,
repitiendo siempre los mismos relatos, criticando lo que hace la bancada
opositora, gritando y haciendo gestos obscenos, pero nunca ofreciendo
soluciones concretas, redactando leyes que nos mejoren la vida, es frustrante.
Nuestros
empleados, los legisladores: los hay
diputados y senadores nacionales y provinciales. En otro orden lo son también los
legisladores de la ciudad de Buenos Aires y concejales de la infinidad de
municipios del país. Aquí nos referiremos exclusivamente a los legisladores
nacionales.
Nuestros
empleados, los legisladores, viven mejor que nosotros, sus empleadores. Es fuerte tan solo
decirlo y admitirlo porque es una disfunción patológica seria. La mente de los
argentinos no funciona bien si permitimos esto. Hoy día la Argentina se está
incendiando en todos los frentes (económico, político, social, seguridad), pero
no pasa nada. Miles de personas sufriendo cortes de luz, cientos de robos y
asesinatos por inseguridad y narcotráfico y no pasa nada. Nadie hace nada.
Desde su inicio hace cuatro años el deplorable gobierno de los Fernández está a
la deriva, hundiéndonos cada vez más. El
oficialismo kirchnerista del HCN sostiene
a este gobierno títere y corrupto, pero el oficialismo kirchnerista no tiene
mayoría en las Cámaras, no pueden hacer nada solos. Lo que quiere decir que
hace cuatro años que los legisladores de la oposición son sus cómplices. Están
muy cómodos, rascándose el ombligo y cobrando su extraordinaria Dieta. No
han hecho nada. Solo dejaron hacer a los otros, argumentando que “el
kichnerismo gobierna y se tiene que hacer cargo”. ¡Bobos! Si Uds ganan las
próximas elecciones son Uds quienes se tendrán que hacer cargo del despojo de
la Argentina que con vuestra inercia ayudaron a construir. No digan que no
pudieron hacer nada. Se excusarán diciendo que frenaron muchos de los
atropellos legales del oficialismo, lo
cual es cierto, pero eso es una minucia para la responsabilidad que tienen para
con nosotros sus representados. Repito, la Argentina se está incendiando, y Uds
no hacen nada.
¿Por qué
son privilegiados? Porque cobran una Dieta (sueldo) elevadísima en comparación
al resto de los trabajadores argentinos, más gastos de representación (dinero
en concepto de viáticos) y plus por desarraigo y movilidad. La Dieta se
actualiza por las paritarias de los empleados legislativos (APL, asociación
personal legislativo). Los gastos de representación (en concepto de viáticos)
son un monto fijo que determina el presidente de la cámara. A esto se agregan
una suma determinada en concepto de gastos de movilidad y pasajes terrestres y
aéreos. Además si vive a más de 100
km de la ciudad de bs as (esto lo cobran todos los
senadores que representan a sus provincias) perciben un plus por desarraigo que
es el 14% del valor de su dieta, aproximadamente. Algunos piden auto con chofer para ir al recinto en lugar de ir a
trabajar en su propio auto o bien en transporte público, como hacemos nosotros,
sus empleadores. Lejos están los tiempos en que presidente, diputados y senadores viajaban por el país en
tren. Ahora usan helicópteros, aviones privados y autos con choferes. Ninguno - no importa el color político que
tengan- dice que no a estos privilegios innecesarios e imperdonables en un país
con el 50% de pobreza y alto desempleo. Entre bomberos no se pisan la manguera.
PERIODISMO CÓMPLICE. Un periodismo que calla, no investiga, no
pregunta, no incomoda al Poder.
La
grieta del periodismo resulta fatal para los ciudadanos porque nos deja cada
vez más solos, desaprovechándose la valiosa oportunidad que ofrece una pantalla
de confrontar al político -sea cual fuese su color partidario- con sus
responsabilidades y acciones y las necesidades de sus representados. Hay
programas de TV oficialistas donde acuden los políticos oficialistas y que se
dedican a defenestrar a la oposición, y a la inversa, hay programas de TV
opositores que llevan sólo políticos de la oposición para criticar al
oficialismo. Así por ejemplo políticos oficialistas y de la oposición repiten y
repiten frente a las cámaras de TV que tenemos más de un 50% de pobres –ya lo
han naturalizado, no se hacen cargo de ser ellos los responsables por su
inercia e inoperancia-, y los periodistas los dejan repetir una y otra vez, en
ningún momento los incomodan preguntándoles cómo lo van a solucionar.
No hay un programa periodístico que llame a
las dos partes, legisladores (representantes) y ciudadanos (representados) a
que expongan los problemas y necesidades de la gente. No hay programa
periodístico que pida al legislador (y muestre al público) su recibo de sueldos antes de que comience a discursar (tenemos derecho a verlo,
son nuestros empleados), que le pregunte
cuántos secretarios y asesores tiene, quiénes son, qué currículum tienen y
cuánto cobran, si tienen autos con choferes, si usaron los viajes asignados y a
dónde fueron para hacer qué cosa en beneficio del pueblo. No hay programa
periodístico que pregunte a los legisladores cuál es la solución a determinados
temas, inquiriéndoles datos serios, un plan concreto y estudiado y no simples
relatos. No hay programa periodístico que convoque al público votante y lo confronte
con los legisladores para que expliquen en detalle la viabilidad de sus
proyectos. Dos años antes de las elecciones los periodistas comenzaron a
bombardearnos con las intrigas políticas del kirchnerismo y la oposición,
hablando sólo de candidaturas, de causas judiciales (como si fueran jueces)
y criticando al contrincante, según su
orientación ideológica. Nos subestimaron como público. Por eso el periodismo hoy está tan desprestigiado.
MENSAJE:
Señores legisladores: Que se hayan pasado
meses sin trabajar, sin darnos leyes que nos mejoren la vida, sin darnos otra
cosa que espectáculos decadentes con peleas que no nos interesan. Que durante
el confinamiento por la pandemia, mientras miles de argentinos no podían
trabajar porque el poder ejecutivo lo prohibía y por lo tanto sin cobrar un
solo peso para su sustento como fue el caso de los trabajadores independientes
(salvo las migajas de los planes a los que algunos trabajadores pudieron
acceder), ustedes no atinaron en ningún
momento a reducir sus sueldos (Dietas),
aunque más no sea por una cuestión ética (como sucedió en otras partes del
mundo), o para una causa práctica como fuese formar un “fondo” para quienes no
tenían ingresos por no poder trabajar y tuvieron que vivir de sus ahorros. Que algunos de los legisladores votados en
2021 no hayan presentado al HCN un solo proyecto bien estudiado y divulgado a
la opinión pública para solucionar alguno de los problemas acuciantes del
diario vivir, pero se dediquen, en cambio, a
recorrer el país o las provincias haciendo campaña política para el
2023, mientras les pagamos la dieta y los privilegios de legislador (ej María
E. Vidal, Fernando Iglesias y otros de Cambiemos; Javier Milei, José Luis Espert,
libertarios; Gabriel Solano y Romina del Pla, del Partido Obrero; del Frente de
todos, aún no se sabe quiénes serán candidatos), es una vergüenza.
Señores legisladores, sépanlo: ESTO NO ES
GRATIS. TENEMOS MEMORIA. Aunque no
estemos cortando calles y manifestando por estar ocupados en sobrevivir,
tenemos OJOS PARA VER Y CAPACIDAD PARA OBSERVAR Y ANALIZAR LA REALIDAD.
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APÉNDICE: Como para muestra basta un botón seleccionamos al azar
el derrotero de varios legisladores atornillados al Estado, que nos ayudan a
refrescan la memoria sobre lo comentado:
Gerardo Morales (UCR, Cambiemos):
Diputado provincial por Jujuy de 1989
a 2000. Posteriormente ocupó cargos en la presidencia de
De La Rúa. Senador nacional por Jujuy entre 2005 y 2011. Gobernador de la
provincia de Jujuy desde 2015, luego de fallidos intentos de años anteriores.
Quiere ser candidato a presidente 2023.
Graciela Camaño (PJ, Frente
Renovador, Partido Tercera Posición): Desde la década del ´70 se inició como
miltante gremial, medio en el que conoció a su ex esposo Luis Barrionuevo,
sindicalista gastronómico. Retornada la democracia continuó la actividad
política en el PJ siendo diputada nacional desde 1989 a la actualidad, por
períodos interrumpidos cuando ocupó otros
cargos públicos y cambiando de camiseta “política” según pasan los años.
No se le conocen proyectos de ley de relevancia.
Julio Cobos (UCR, Frente de
Todos, Cambiemos): Afiliado radical desde 1991, fecha en que ingresó a la
función pública en la provincia de Mendoza. Expulsado de su partido en 2007 al
convertirse en el vicepresidente de Cristina Kirchner, cargo al que renunció en
2011. De ahí en más continúo con cargos
de diputado provincial y senador nacional. No se le conocen proyectos. No tuvo
vergüenza de conseguirle un cargo a su amante en el cuerpo de asesores del
Senado.
José Luis Gioja: (PJ, Frente de
Todos). Desde 1983 ocupó diversos cargos públicos en la provincia de San Juan.
Tres veces elegido gobernador de la
provincia en 2003, 2007 y 2011. Acumula denuncias por corrupción y coimas de
empresas mineras. Posteriormente
diputado y senador nacional, en funciones hasta la actualidad. No se le conocen
proyectos de ley.
Fernando Iglesias (Pro, Cambiemos):
Diputado nacional desde el 2007-2011 y desde 2017 a la actualidad. No se
le conoce autoría en proyectos importantes. No debe tener tiempo (aunque sí
cobra la dieta, los viáticos, etc) porque pone mucho empeño en escribir libros
antiperonistas, su gran obsesión. “Es el peronismo, estúpido” (2015), “La
década sakeada” (2016), “El Medioevo peronista” (2020), “Los días más felices” (2022). En 2023 está
próximo a editar un nuevo libro. Los ciudadanos, felices de mantener al
escritor.
Victoria Donda (Movimiento Libres
del Sur, Somos, Frente de Todos): Se inició en la militancia de la agrupación
Barrios de Pie. Integró partidos de izquierda y centro izquierda hasta fundirse
en el kirchnerismo. Salta a la función
pública desde que se la reconoce como la nieta recuperada Nro. 78 (es hija de activistas desaparecidos durante
la última dictadura militar) y se la incorpora a la lista sábana del Frente
para la Victoria. Diputada nacional del 2007 al 2019. Funcionaria (Inadi) del 2019 a 2022. No se le conocen
proyectos de ley de relevancia.
Adolfo Rodriguez Saa (PJ,
Compromiso Federal, Frente de Todos). Cinco veces gobernador de la provincia de
San Luis. Presidente de la Nación durante 7 días en diciembre del 2001, luego
que el ex presidente Fernando De la Rúa se escapara en helicóptero. Diputado y
senador nacional por su provincia en varias oportunidades. Actualmente senador
nacional con mandato hasta 12-2023. Sus proyectos tienen relación con repudios
o adhesiones a personas e instituciones.
Los
arribistas: José Luis Espert, Carolina Losada, Leandro Santoro, Martín
Tetaz, el neurocirujano Facundo Manes,
Romina Del Pla, María E. Vidal, etc etc. Desde que asumieron no se les vio el
pelo, no hicieron nada más que hablar, pero ahora son todos candidatos porque
quieren CAMBIAR A LA ARGENTINA. ¿Cómo
hacemos para creerles?