sábado, 7 de octubre de 2023

MILEI Y EL DILEMA DE LA DOLARIZACION

Primero aclaro que no soy economista. Pero soy un profesional con la suficiente competencia como para confiar en su propio pensamiento y capacidad de entendimiento. Por esta razón me niego a aceptar razonamientos que no puedo entender, o que los candidatos no me puedan explicar con términos comprensibles.

 

Trataré de explicar cómo veo yo la dolarización propuesta por Milei, la cual por desgracia constituye el núcleo de su propuesta de gobierno. Y digo por desgracia ya que si bien no me cuesta mucho coincidir con gran parte de su visión respecto al lamentable estado de la situación y sobre todo con sus acusaciones sobre quiénes son los responsables inmediatos de tamaño desastre, se me hace complicado aceptar de plano una dolarización en los términos de eliminación del Banco Central.

 

Mi primer razonamiento es sencillamente analógico: Europa tiene Banco Central Europeo; Brasil, Paraguay, Chile, Uruguay, Perú, todos tienen Banco Central y moneda soberana, y no por ello tienen hiperinflación. Ergo, la eliminación del Banco Central no es una condición sine-qua-non para lograr la estabilidad, como afirma Milei.

 

Mi segundo razonamiento apela al sentido común: Si la única moneda existente de ahora en adelante será el dólar, los únicos que podrán ahorrar en dólares serán quienes puedan obtener esos dólares en el exterior. Entre estos privilegiados se cuentan: el campo exportador, el sector energético y minero exportador, o los exportadores de servicios informáticos. O sea, un sector muy reducido de la economía- tal vez no reducido en números económicos, pero sí reducido en personas.

Este sector agro-energético exportador al que de ahora en más llamaré Sector A, será el único sector que recibirá los dólares- moneda que sólo ingresa del exterior por medio de la exportación.

 

Todos los demás argentinos, entre los que me incluyo, a los que llamaré de aquí en adelante el Sector B, quedaremos inmediatamente a merced de lo que se “derrame” de las actividades del Sector A

Se me objetará que estos sectores A se verán obligados a gastar en el país los dólares recibidos para mantener funcionando sus actividades. Es cierto. Pero ocurre que esa parte que gastará el Sector A en el país será una mínima parte de sus ingresos, apenas la suficiente para mantener la infraestructura de sus fábricas y cubrir el costo de la mano de obra necesaria para seguir operando y generando dólares. El resto de los dólares generados (la verdadera ganancia) será entonces ahorrada unicamente por el sector A1, cuando no directamente girada al exterior.

 Mientras tanto, el sector B, que sólo recibe el “derrame” del Sector A, operará al límite de la supervivencia (ya que el Sector A sólo “derrama” apenas lo que necesita para que sobreviva la infraestructura y ni un dólar más). Esto significa lisa y llanamente que el ahorro en dólares para los argentinos del sector B estará prácticamente vedado.

 ¿COMO FUE HASTA AHORA?

En una economía normal, con moneda soberana como ahora, cualquiera que tenga pesos puede, si quiere, comprar dólares para atesorar, no importa el valor que éstos tengan en el mercado. Con flotación libre del dólar incluso podrá ir y comprar dólares con pesos. Pero lo más importante es que esos Pesos se pueden obtener comerciando con  TODOS los demás sectores argentinos y no sólo sirviendo de proveedor de un solo sector- el selecto Sector A de los “generadores de divisas”.  El campo de las actividades y del volumen económico se amplía muchísimo si se opta por conservar ambas monedas.

 

Cuando Menem hizo la convertibilidad, en realidad lo que hizo fue una dolarización de facto, ya que a partir de la equivalencia, todos pasamos a comerciar en pesos-dólares. Pero Menem no eliminó el peso, y por lo tanto TODOS los sectores de la economía pudieron operar libremente el intercambio, y atesorar libremente una moneda (el dólar) al precio que ésta tuviera. El fracaso de la política de la convertibilidad probablemente se debió en que no se supo (o más exactamente no se quiso, porque una clase política corrupta se beneficiaba de ello) salir de la convertibilidad a tiempo, y el mantenimiento de ésta por tantos años armó la bomba que luego estallara en 2001.

Una parte del problema- situación que claramente hay que eliminar- es la restricción a la libre flotación de la moneda. Las sucesivas “restricciones” y "corralitos al dólar" sólo sirvieron para crear grupos privilegiados con acceso a dólar a precio preferencial, lo que sí originó una verdadera distorsión, con el agravante que dichos grupos privilegiados- vinculados a la política- se ocuparon de perpetuar esta situación de robo institucionalizado. En esta apreciación, Milei está en lo correcto.

La idea de la convertibilidad y el congelamiento de la emisión, junto a la reducción del gasto público y la reforma del Estado para tener un estado pequeño, eficiente y bien aceitado, son ideas que apoyo. Pero no puedo apoyar la destrucción de la moneda soberana porque eso significaría volver a antes de 1930, cuando el país era “el granero del mundo” con uno de los mayores PBI del mundo, pero esa riqueza estaba concentrada en pocas manos, era la riqueza de unos pocos sectores exportadores e importadores, de cuyas manos no se derramaba casi nada al resto de una abrumadora mayoría empobrecida, que sobrevivía al límite de sus fuerzas. ¿Queremos realmente retroceder a la Argentina de entonces? Yo creo que no podemos, ni debemos.

Para finalizar, el otro argumento que usa Milei para justificar el cierre del Central es que si lo deja abierto, los próximos gobiernos seguirán emitiendo. Pero la realidad es que aún si lo cierra, los próximos gobiernos podrían volver a abrirlo, de modo que el argumento es absurdo.

Sería muy interesante que Milei revisara su idea de arrasar con el Banco Central. No es necesario, al contrario, parece ser perjudicial. Tal vez con su obstinación sobre este punto esté privando a muchos argentinos de una opción política alternativa, y se esté cerrando a sí mismo el camino hacia la Casa Rosada.

 G.Agatino

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 6 de abril de 2023

LEGISLADORES NACIONALES: LOS GRANDES RESPONSABLES DE LA DECADENCIA ARGENTINA

 

Apatía y desazón. Ciudadanos abandonados por la política y un periodismo cómplice que calla.   

Las “honorables” Cámaras de diputados y senadores de la Nación son un organismo anquilosado, inerte, ineficaz, bizarro, desprestigiado e increíblemente privilegiado y mantenido económicamente por todos los argentinos. Comparten junto al poder ejecutivo la responsabilidad de gobierno, cada uno en su rol.  Unas veces el poder ejecutivo envía proyectos de ley para que las “honorables” cámaras (en adelante el HCN: honorable Congreso nacional) los traten, otras veces son los propios diputados quienes presentan sus proyectos. Pero lo cierto es que siendo la “fábrica” de las leyes nacionales con la enorme responsabilidad de organizar el país política, legal, social y económicamente, hace ya un largo tiempo sus ideas y acciones están alejadísimas de lo que urgentemente necesita la gente, sus representados y votantes.

 LA OLIGARQUÍA POLÍTICA QUE VIVE DE LOS QUE TRABAJAN.  SER LEGISLADOR: ASCENSO SOCIAL ASEGURADO.

Aclaremos: las instituciones no tienen la culpa. Celebramos tenerlas y vivir en democracia, pero claramente esto así no funciona. Estamos cansados de mantener burócratas en el HCN que no nos dan nada: ni seguridad en las calles, ni calidad educativa y sanitaria, ni autopistas ni trenes que comuniquen nuestro enorme país, ni agilidad informática en los trámites, ni menores impuestos, ni información transparente y accesible de su gestión, ni planificación, nada. Hace tiempo que vemos, azorados, que el modo seguro de ascenso social en la Argentina es a través de la política. Por algo se rasgan las vestiduras por entrar en las listas electorales. Por algo reconocidos periodistas televisivos, profesionales mediáticos (médicos, abogados, economistas), militantes populares, artistas y  familiares de políticos prendidos a la teta del Estado, en fin, todos arribistas, quieren ser legisladores. Les bastan pocos años de mandato y ya sus vidas materiales dan un giro ascendente espectacular: vestimenta, autos, propiedades, inversiones, viajes. No importa el CV (curriculum vitae), capacitación, trayectoria privada ni la preparación que se tenga para la función. Tampoco importa un título universitario, pues el HCN está lleno de abogados y economistas que gritan mucho, pero no aportan nada útil. Si se entra en la lista sábana, listo.  No cabe duda que el mejor trabajo remunerado de la Argentina es ser legislador. Y si es de la oposición, aún mejor. Ni siquiera tienen responsabilidad  individual ya que actúan en bloque. De todos los cargos públicos, el de legislador es el más cómodo y rentable, repito no tienen responsabilidad individual y además tienen fueros.  Ni siquiera se les exige estar presente en las sesiones: no se les descuentan los días de ausencia, cobran igual. No le sucede lo mismo a cualquier trabajador privado que reporta a un superior, cumple un horario, se le descuentan las ausencias y puede queda patitas en la calle en cualquier momento. 

Darte cuenta de esta verdad cuando te pasaste la vida levantándote temprano para ir a trabajar, viajando en un transporte público abarrotado de gente,  esforzándote, estudiando una carrera, idiomas, capacitandote para ascender a una mejor posición laboral, y de repente escuchar  a estos políticos charlatanes que se suponen representantes “del pueblo”, es decir nuestros representantes, repitiendo siempre los mismos relatos, criticando lo que hace la bancada opositora, gritando y haciendo gestos obscenos, pero nunca ofreciendo soluciones concretas, redactando leyes que nos mejoren la vida,  es frustrante.

Nuestros empleados, los legisladores: los hay diputados y senadores nacionales y provinciales. En otro orden lo son también los legisladores de la ciudad de Buenos Aires y concejales de la infinidad de municipios del país. Aquí nos referiremos exclusivamente a los legisladores nacionales.

Nuestros empleados, los legisladores, viven mejor que nosotros, sus empleadores. Es fuerte tan solo decirlo y admitirlo porque es una disfunción patológica seria. La mente de los argentinos no funciona bien si permitimos esto. Hoy día la Argentina se está incendiando en todos los frentes (económico, político, social, seguridad), pero no pasa nada. Miles de personas sufriendo cortes de luz, cientos de robos y asesinatos por inseguridad y narcotráfico y no pasa nada. Nadie hace nada. Desde su inicio hace cuatro años el deplorable gobierno de los Fernández está a la deriva, hundiéndonos cada vez más. El oficialismo kirchnerista del HCN  sostiene a este gobierno títere y corrupto, pero el oficialismo kirchnerista no tiene mayoría en las Cámaras, no pueden hacer nada solos. Lo que quiere decir que hace cuatro años que los legisladores de la oposición son sus cómplices. Están muy cómodos, rascándose el ombligo y cobrando su extraordinaria Dieta. No han hecho nada. Solo dejaron hacer a los otros, argumentando que “el kichnerismo gobierna y se tiene que hacer cargo”. ¡Bobos! Si Uds ganan las próximas elecciones son Uds quienes se tendrán que hacer cargo del despojo de la Argentina que con vuestra inercia ayudaron a construir. No digan que no pudieron hacer nada. Se excusarán diciendo que frenaron muchos de los atropellos legales  del oficialismo, lo cual es cierto, pero eso es una minucia para la responsabilidad que tienen para con nosotros sus representados. Repito, la Argentina se está incendiando, y Uds no hacen nada.  

¿Por qué son privilegiados? Porque cobran una Dieta (sueldo) elevadísima en comparación al resto de los trabajadores argentinos, más gastos de representación (dinero en concepto de viáticos) y plus por desarraigo y movilidad. La Dieta se actualiza por las paritarias de los empleados legislativos (APL, asociación personal legislativo). Los gastos de representación (en concepto de viáticos) son un monto fijo que determina el presidente de la cámara. A esto se agregan una suma determinada en concepto de gastos de movilidad y pasajes terrestres y aéreos. Además si vive a más de 100 km de la ciudad de bs as (esto lo cobran todos los senadores que representan a sus provincias) perciben un plus por desarraigo que es el 14% del valor de su dieta, aproximadamente. Algunos piden auto con  chofer para ir al recinto en lugar de ir a trabajar en su propio auto o bien en transporte público, como hacemos nosotros, sus empleadores. Lejos están los tiempos en que presidente,  diputados y senadores viajaban por el país en tren. Ahora usan helicópteros, aviones privados y autos con choferes. Ninguno - no importa el color político que tengan- dice que no a estos privilegios innecesarios e imperdonables en un país con el 50% de pobreza y alto desempleo. Entre bomberos no se pisan la manguera. 

PERIODISMO CÓMPLICE. Un periodismo que calla, no investiga, no pregunta, no  incomoda al Poder.

La grieta del periodismo resulta fatal para los ciudadanos porque nos deja cada vez más solos, desaprovechándose la valiosa oportunidad que ofrece una pantalla de confrontar al político -sea cual fuese su color partidario- con sus responsabilidades y acciones y las necesidades de sus representados. Hay programas de TV oficialistas donde acuden los políticos oficialistas y que se dedican a defenestrar a la oposición, y a la inversa, hay programas de TV opositores que llevan sólo políticos de la oposición para criticar al oficialismo. Así por ejemplo políticos oficialistas y de la oposición repiten y repiten frente a las cámaras de TV que tenemos más de un 50% de pobres –ya lo han naturalizado, no se hacen cargo de ser ellos los responsables por su inercia e inoperancia-, y los periodistas los dejan repetir una y otra vez, en ningún momento los incomodan preguntándoles cómo lo van a solucionar.

No hay un programa periodístico que llame a las dos partes, legisladores (representantes) y ciudadanos (representados) a que expongan los problemas y necesidades de la gente. No hay programa periodístico que pida al legislador (y muestre al público) su recibo de  sueldos antes de que comience a discursar (tenemos derecho a verlo, son  nuestros empleados), que le pregunte cuántos secretarios y asesores tiene, quiénes son, qué currículum tienen y cuánto cobran, si tienen autos con choferes, si usaron los viajes asignados y a dónde fueron para hacer qué cosa en beneficio del pueblo. No hay programa periodístico que pregunte a los legisladores cuál es la solución a determinados temas, inquiriéndoles datos serios, un plan concreto y estudiado y no simples relatos. No hay programa periodístico que convoque al público votante y lo confronte con los legisladores para que expliquen en detalle la viabilidad de sus proyectos. Dos años antes de las elecciones los periodistas comenzaron a bombardearnos con las intrigas políticas del kirchnerismo y la oposición, hablando sólo de candidaturas, de causas judiciales (como si fueran jueces) y  criticando al contrincante, según su orientación ideológica. Nos subestimaron como público. Por eso el periodismo  hoy está tan desprestigiado.

MENSAJE:

Señores legisladores: Que se hayan pasado meses sin trabajar, sin darnos leyes que nos mejoren la vida, sin darnos otra cosa que espectáculos decadentes con peleas que no nos interesan. Que durante el confinamiento por la pandemia, mientras miles de argentinos no podían trabajar porque el poder ejecutivo lo prohibía y por lo tanto sin cobrar un solo peso para su sustento como fue el caso de los trabajadores independientes (salvo las migajas de los planes a los que algunos trabajadores pudieron acceder),  ustedes no atinaron en ningún momento a reducir sus  sueldos (Dietas), aunque más no sea por una cuestión ética (como sucedió en otras partes del mundo), o para una causa práctica como fuese formar un “fondo” para quienes no tenían ingresos por no poder trabajar y tuvieron que vivir de sus ahorros.  Que algunos de los legisladores votados en 2021 no hayan presentado al HCN un solo proyecto bien estudiado y divulgado a la opinión pública para solucionar alguno de los problemas acuciantes del diario vivir, pero se dediquen, en cambio, a  recorrer el país o las provincias haciendo campaña política para el 2023, mientras les pagamos la dieta y los privilegios de legislador (ej María E. Vidal, Fernando Iglesias y otros de Cambiemos; Javier Milei, José Luis Espert, libertarios; Gabriel Solano y Romina del Pla, del Partido Obrero; del Frente de todos, aún no se sabe quiénes serán candidatos), es una vergüenza.

Señores legisladores, sépanlo: ESTO NO ES GRATIS. TENEMOS MEMORIA.  Aunque no estemos cortando calles y manifestando por estar ocupados en sobrevivir, tenemos OJOS PARA VER Y CAPACIDAD PARA OBSERVAR Y ANALIZAR LA REALIDAD.

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APÉNDICE: Como para  muestra basta un botón seleccionamos al azar el derrotero de varios legisladores atornillados al Estado, que nos ayudan a refrescan la memoria sobre lo comentado: 

Gerardo Morales (UCR, Cambiemos): Diputado provincial por Jujuy de 1989 a 2000. Posteriormente ocupó cargos en la presidencia de De La Rúa. Senador nacional por Jujuy entre 2005 y 2011. Gobernador de la provincia de Jujuy desde 2015, luego de fallidos intentos de años anteriores. Quiere ser candidato a presidente 2023.   

Graciela Camaño (PJ, Frente Renovador, Partido Tercera Posición): Desde la década del ´70 se inició como miltante gremial, medio en el que conoció a su ex esposo Luis Barrionuevo, sindicalista gastronómico. Retornada la democracia continuó la actividad política en el PJ siendo diputada nacional desde 1989 a la actualidad, por períodos interrumpidos cuando ocupó otros  cargos públicos y cambiando de camiseta “política” según pasan los años. No se le conocen proyectos de ley de relevancia.

Julio Cobos (UCR, Frente de Todos, Cambiemos): Afiliado radical desde 1991, fecha en que ingresó a la función pública en la provincia de Mendoza. Expulsado de su partido en 2007 al convertirse en el vicepresidente de Cristina Kirchner, cargo al que renunció en 2011.  De ahí en más continúo con cargos de diputado provincial y senador nacional. No se le conocen proyectos. No tuvo vergüenza de conseguirle un cargo a su amante en el cuerpo de asesores del Senado.

José Luis Gioja: (PJ, Frente de Todos). Desde 1983 ocupó diversos cargos públicos en la provincia de San Juan. Tres  veces elegido gobernador de la provincia en 2003, 2007 y 2011. Acumula denuncias por corrupción y coimas de empresas mineras.  Posteriormente diputado y senador nacional, en funciones hasta la actualidad. No se le conocen proyectos de ley.

Fernando Iglesias (Pro, Cambiemos): Diputado nacional desde el 2007-2011 y desde 2017 a la actualidad. No se le conoce autoría en proyectos importantes. No debe tener tiempo (aunque sí cobra la dieta, los viáticos, etc) porque pone mucho empeño en escribir libros antiperonistas, su gran obsesión. “Es el peronismo, estúpido” (2015), “La década sakeada” (2016), “El Medioevo peronista” (2020),  “Los días más felices” (2022). En 2023 está próximo a editar un nuevo libro. Los ciudadanos, felices de mantener al escritor. 

Victoria Donda (Movimiento Libres del Sur, Somos, Frente de Todos): Se inició en la militancia de la agrupación Barrios de Pie. Integró partidos de izquierda y centro izquierda hasta fundirse en el kirchnerismo. Salta  a la función pública desde que se la reconoce como la nieta recuperada Nro. 78  (es hija de activistas desaparecidos durante la última dictadura militar) y se la incorpora a la lista sábana del Frente para la Victoria. Diputada nacional del 2007 al 2019. Funcionaria (Inadi) del 2019 a 2022. No se le conocen proyectos de ley de relevancia.

Adolfo Rodriguez Saa (PJ, Compromiso Federal, Frente de Todos). Cinco veces gobernador de la provincia de San Luis. Presidente de la Nación durante 7 días en diciembre del 2001, luego que el ex presidente Fernando De la Rúa se escapara en helicóptero. Diputado y senador nacional por su provincia en varias oportunidades. Actualmente senador nacional con mandato hasta 12-2023. Sus proyectos tienen relación con repudios o adhesiones a personas e instituciones.  

Los arribistas: José Luis Espert, Carolina Losada, Leandro Santoro, Martín Tetaz,  el neurocirujano Facundo Manes, Romina Del Pla, María E. Vidal, etc etc. Desde que asumieron no se les vio el pelo, no hicieron nada más que hablar, pero ahora son todos candidatos porque quieren CAMBIAR A LA ARGENTINA.   ¿Cómo hacemos para creerles?