En apenas
pocos días, las fuerzas policiales se han cobrado la vida de al menos 5
argentinos por supuestamente “transgredir la cuarentena”, aunque eso es apenas
una excusa para justificar el abuso policial derivado del poder absoluto y
arbitrario que el gobierno le ha otorgado a la fuerza pública en el contexto
del confinamiento total.
Un médico
del SAME de AMBA comenta que trabajan mucho, especialmente por la noche. Sí,
porque la gente sale de noche… a trabajar (léase robar). Y el SAME
provincial tiene que atender a los perjudicados, que son - parece- más numerosos que los COVID.
Todos los
días abrimos el diario o recibimos noticias de nuestros familiares y amigos que
dan cuenta de infinidad de delitos que se cometen, entre los que tenemos el
avance narco, los robos, el crecimiento del vandalismo y el pillaje.
Femicidios
en cuarentena, suicidios cuya tasa nadie calcula pero que se disparan, una
enferma de neumonía que podría haberse salvado tomando un antibiótico común
pero nuere por falta de atención (hay cientos de estos casos), infartos y otras
patologías derivadas del estrés que implica la pérdida del trabajo y el
afrontamiento de una situación extrema. Muchos no sobreviven al parate total.
Después
están los “microbloqueos con efecto dominó” cuyas consecuencias pueden ser
desastrosas: la mujer que no pudo llegar a donde tenía que llegar porque no la
dejaron subir al colectivo con su hijo (?). La embarazada que tuvo que viajar en
colectivo y cruzar a otro distrito exponiéndose a riesgo porque la salita cerca
de su casa en La Matanza o en Merlo está cerrada. Sí, cerrada. En el Hospital
Posadas no existe más el consultorio externo de cardiología, sólo se atienden
interconsultas de piso. El miedo paraliza y mata. Miles de pacientes crónicos quedaron
a la deriva o se ven impedidos de circular aunque los consultorios estén
abiertos. El sector salud está próximo a quebrar, no por la pandemia, sino como
consecuencia del Lockdown.
Todos esos muertos diarios no
aparecen en las estadísticas, que hoy sólo anuncian: “20 muertos por COVID en
las últimas 24 hs.”
Lo que
estamos viviendo no es una cuarentena (que como su nombre lo indica dura
cuarenta días más o menos). Acá lo disfrazan de cuarentena ampliada, pero en el resto del mundo tiene otro nombre sin
eufemismos: LOCK DOWN. Que significa CIERRE, o sea CIERRE DE LA SOCIEDAD, con
todos los riesgos reales y perjuicios reales que eso conlleva, no sólo
económicos sino de vidas humanas perdidas. Lo recalco para que no nos dejemos
engañar por la falsa alternativa entre
“la bolsa o la vida”. No hay mucha diferencia, en el largo plazo, entre bajar las cortinas de los
negocios, de los juzgados, de las fábricas, y ponerle la tapa a un ataúd.
Argentina
tiene al día de hoy aproximadamente 20 muertos por día atribuibles a COVID. Eso
quiere decir que a este ritmo
necesitamos 2 años para llegar a los 15000 muertos que aproximadamente uno
esperaría tener (y que indefectiblemente
vamos a tener, porque es imposible frenar la diseminación del virus, sólo
podemos ralentizarla).
Pero supongamos
que los números no fueran tan buenos, y crecieran hasta los 80 muertos por día.
En ese caso, necesitaremos 6 meses para atravesar la epidemia. Mientras haya vacantes en las terapias
intensivas (y el propio ministro Ginés reconoció que el sistema de salud tiene
al día de hoy alta capacidad ociosa), no hay motivos para extender el LockDown:
hay que permitir que la curva de
contagios y de muertes ascienda lo más rápido posible, tan rápido como el
sistema de salud pueda absorberlo. ¿Por qué? Porque esa es la mejor manera de evitar los daños colaterales que
representan las otras muertes, las muertes realmente evitables.
Las muertes por COVID son
inevitables: el virus mata, y punto. Tiene una tasa de letalidad definida. Sus daños son
absolutamente cuantificables y nadie podrá nunca culpar al gobierno por los
muertos de COVID. A esos no los mató el gobierno sino el virus.
Las muertes atribuibles a la
extensión del LockDown en cambio son
evitables, y esos
costos SI son atribuibles al gobierno.
Calculemos
esos costos.
Consideremos
un estimativo de 30 muertos o discapacitados diarios en concepto de asesinatos
en ocasión de robo, ajustes narco, abuso policial, femicidios, suicidios, y
otras muertes atribuibles al Lockdown, como por ejemplo infartos, ACV, canceres, diabetes
y otras patologías que matan por no poder hacer el seguimiento adecuado. ¿Piensan
que es demasiado? Pues me falta incluir todavía las muertes y discapacidades que
se producen por “efecto dominó”. Sí, leyó bien. También en la sociedad se verifica un “efecto dominó” para otros
problemas vitales, que matan por efecto multiplicador. Por ejemplo, un hijo
asesinado en ocasión de robo puede llevar a la depresión, al infarto o al
suicidio a otros miembros de su familia, o al cierre del negocio familiar, al
despido de los empleados, etc.
Siendo
optimista entonces, y considerando la muerte o perjuicio directo o indirecto
para 30 personas diariamente en todo el país atribuibles a estas “causas
secundarias” al Lockdown (número muy optimista repito), los “daños colaterales”
del Cierre impuesto por el gobierno ascenderán al cabo de 8 meses a OTROS 7.000 muertos, o sea que con la extensión del Lockdown tendremos un
50% más de muertes, evitables y atribuibles a la medida gubernamental, de los que
habrían muerto únicamente por COVID (muertes inevitables).
Pero
lamentablemente estamos asesorados por infectólogos que sólo ven un enemigo: el
virus, cuando la realidad muestra que el
virus es uno más entre muchos otros enemigos, tal vez incluso más letales.
¿Y USTED QUE
HARIA ENTONCES?
Casi puedo
escuchar esta pregunta, porque es cierto que resulta muy cómodo opinar desde un
escritorio. Les diré lo que yo haría, y tal vez a alguien con capacidad
decisoria le sirva para reflexionar un poco.
Ante todo,
hay que confiar en la gente y su
capacidad de desplegar sus propios recursos para protegerse de las adversidades,
cosa que a ningún gobierno de ningún signo le gusta hacer en este país con
larga tradición paternalista, con políticos tan buenos y siempre tan dispuestos a “cuidarte”. Bien, les
diré lo que yo creo que hay que hacer.
Hay que EDUCAR E INFORMAR HASTA LA SATURACION cuáles
son las medidas importantes de control (uso de tapabocas, distanciamiento,
confinamiento de los más vulnerables, etc) y si es posible hacer una campaña
intensiva por todos los medios.
Luego de una campaña de 15 días a
todo trapo, avisar que se va a liberar la cuarentena y volver TODAS las
actividades a la normalidad, con un protocolo por ejemplo para los bares y
lugares de reunion, que contemple el distanciamiento.
A partir de
allí el virus empezará a circular, aunque más lentamente, por las medidas que
gran parte de la población respetará- aunque no todos, claro, porque siempre
hay imprudentes. Pero por algunos imprudentes, no podemos condenar a todos al
confinamiento. Para encauzar a los rebeldes que se resisten a cumplir las medidas de
protección, y para mantener fresca la conciencia del peligro, publicaría por
todos los medios fotos de cadáveres y fosas comunes. El miedo ayuda a cumplir
las normas.
Consideraría
aceptable la situación mientras el
sistema de salud resista. En cuanto se desborde, volvería a implantar el
Lockdown. ¿Dónde poner el límite? Nuestro sistema de salud está preparado para
mucho más que 200 muertos diarios, pero 200 muertos diarios sería un
crecimiento aceptable de la curva. Hoy
estamos en un décimo de esa cifra.
Si hacemos todo esto, en menos de 3 meses, la curva habrá
descendido, dejando atrás una pila de muertos.
Pero afortunadamente serán sólo muertos
por COVID, o sea muertes inevitables, y miles de vidas se habrán salvado de una muerte o invalidez
evitable, producto de la negligencia o la obstinación de un gobierno y sus
asesores.
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