viernes, 5 de junio de 2020

COVID. EVITAR LOS DAÑOS COLATERALES


En apenas pocos días, las fuerzas policiales se han cobrado la vida de al menos 5 argentinos por supuestamente “transgredir la cuarentena”, aunque eso es apenas una excusa para justificar el abuso policial derivado del poder absoluto y arbitrario que el gobierno le ha otorgado a la fuerza pública en el contexto del confinamiento total.

Un médico del SAME de AMBA comenta que trabajan mucho, especialmente por la noche. Sí, porque la gente sale de noche… a trabajar (léase robar). Y el SAME provincial tiene que atender a los perjudicados, que son - parece- más numerosos que los COVID.

Todos los días abrimos el diario o recibimos noticias de nuestros familiares y amigos que dan cuenta de infinidad de delitos que se cometen, entre los que tenemos el avance narco, los robos, el crecimiento del vandalismo y el pillaje.

Femicidios en cuarentena, suicidios cuya tasa nadie calcula pero que se disparan, una enferma de neumonía que podría haberse salvado tomando un antibiótico común pero nuere por falta de atención (hay cientos de estos casos), infartos y otras patologías derivadas del estrés que implica la pérdida del trabajo y el afrontamiento de una situación extrema. Muchos no sobreviven al parate total.

Después están los “microbloqueos con efecto dominó” cuyas consecuencias pueden ser desastrosas: la mujer que no pudo llegar a donde tenía que llegar porque no la dejaron subir al colectivo con su hijo (?). La embarazada que tuvo que viajar en colectivo y cruzar a otro distrito exponiéndose a riesgo porque la salita cerca de su casa en La Matanza o en Merlo está cerrada. Sí, cerrada. En el Hospital Posadas no existe más el consultorio externo de cardiología, sólo se atienden interconsultas de piso. El miedo paraliza y mata. Miles de pacientes crónicos quedaron a la deriva o se ven impedidos de circular aunque los consultorios estén abiertos. El sector salud está próximo a quebrar, no por la pandemia, sino como consecuencia del Lockdown.

Todos esos muertos diarios no aparecen en las estadísticas, que hoy sólo anuncian: “20 muertos por COVID en las últimas 24 hs.”

Lo que estamos viviendo no es una cuarentena (que como su nombre lo indica dura cuarenta días más o menos). Acá lo disfrazan de cuarentena ampliada, pero en el resto del mundo tiene otro nombre sin eufemismos: LOCK DOWN. Que significa CIERRE, o sea CIERRE DE LA SOCIEDAD, con todos los riesgos reales y perjuicios reales que eso conlleva, no sólo económicos sino de vidas humanas perdidas. Lo recalco para que no nos dejemos engañar por la falsa alternativa entre “la bolsa o la vida”. No hay mucha diferencia, en el largo plazo, entre bajar las cortinas de los negocios, de los juzgados, de las fábricas, y ponerle la tapa a un ataúd.

Argentina tiene al día de hoy aproximadamente 20 muertos por día atribuibles a COVID. Eso quiere decir que a este ritmo necesitamos 2 años para llegar a los 15000 muertos que aproximadamente uno esperaría tener (y que indefectiblemente vamos a tener, porque es imposible frenar la diseminación del virus, sólo podemos ralentizarla).

Pero supongamos que los números no fueran tan buenos, y crecieran hasta los 80 muertos por día. En ese caso, necesitaremos 6 meses para atravesar la epidemia. Mientras haya vacantes en las terapias intensivas (y el propio ministro Ginés reconoció que el sistema de salud tiene al día de hoy alta capacidad ociosa), no hay motivos para extender el LockDown: hay que permitir que la curva de contagios y de muertes ascienda lo más rápido posible, tan rápido como el sistema de salud pueda absorberlo. ¿Por qué? Porque esa es la mejor manera de evitar los daños colaterales que representan las otras muertes, las muertes realmente evitables.

Las muertes por COVID son inevitables: el virus mata, y punto. Tiene una tasa de letalidad definida. Sus daños son absolutamente cuantificables y nadie podrá nunca culpar al gobierno por los muertos de COVID. A esos no los mató el gobierno sino el virus.
Las muertes atribuibles a la extensión del LockDown  en cambio son evitables, y esos costos SI son atribuibles al gobierno.

Calculemos esos costos.

Consideremos un estimativo de 30 muertos o discapacitados diarios en concepto de asesinatos en ocasión de robo, ajustes narco, abuso policial, femicidios, suicidios, y otras muertes atribuibles al Lockdown,  como por ejemplo infartos, ACV, canceres, diabetes y otras patologías que matan por no poder hacer el seguimiento adecuado. ¿Piensan que es demasiado? Pues me falta incluir todavía las muertes y discapacidades que se producen por “efecto dominó”. Sí, leyó bien. También en la sociedad se verifica un “efecto dominó” para otros problemas vitales, que matan por efecto multiplicador. Por ejemplo, un hijo asesinado en ocasión de robo puede llevar a la depresión, al infarto o al suicidio a otros miembros de su familia, o al cierre del negocio familiar, al despido de los empleados, etc.

Siendo optimista entonces, y considerando la muerte o perjuicio directo o indirecto para 30 personas diariamente en todo el país atribuibles a estas “causas secundarias” al Lockdown (número muy optimista repito), los “daños colaterales” del Cierre impuesto por el gobierno ascenderán al cabo de 8 meses a OTROS 7.000 muertos, o sea que con la extensión del Lockdown tendremos un 50% más de muertes, evitables y atribuibles a la medida gubernamental, de los que habrían muerto únicamente por COVID (muertes inevitables).

Pero lamentablemente estamos asesorados por infectólogos que sólo ven un enemigo: el virus, cuando la realidad muestra que el virus es uno más entre muchos otros enemigos, tal vez incluso más letales.

¿Y USTED QUE HARIA ENTONCES?

Casi puedo escuchar esta pregunta, porque es cierto que resulta muy cómodo opinar desde un escritorio. Les diré lo que yo haría, y tal vez a alguien con capacidad decisoria le sirva para reflexionar un poco.
Ante todo, hay que confiar en la gente y su capacidad de desplegar sus propios recursos para protegerse de las adversidades, cosa que a ningún gobierno de ningún signo le gusta hacer en este país con larga tradición paternalista, con políticos tan buenos y siempre tan dispuestos a “cuidarte”. Bien, les diré lo que yo creo que hay que hacer. 

Hay que EDUCAR E INFORMAR HASTA LA SATURACION cuáles son las medidas importantes de control (uso de tapabocas, distanciamiento, confinamiento de los más vulnerables, etc) y si es posible hacer una campaña intensiva por todos los medios.
Luego de una campaña de 15 días a todo trapo, avisar que se va a liberar la cuarentena y volver TODAS las actividades a la normalidad, con un protocolo por ejemplo para los bares y lugares de reunion, que contemple el distanciamiento

A partir de allí el virus empezará a circular, aunque más lentamente, por las medidas que gran parte de la población respetará- aunque no todos, claro, porque siempre hay imprudentes. Pero por algunos imprudentes, no podemos condenar a todos al confinamiento. Para encauzar a los rebeldes que se resisten a cumplir las medidas de protección, y para mantener fresca la conciencia del peligro, publicaría por todos los medios fotos de cadáveres y fosas comunes. El miedo ayuda a cumplir las normas.

Consideraría aceptable la situación mientras  el sistema de salud resista. En cuanto se desborde, volvería a implantar el Lockdown. ¿Dónde poner el límite? Nuestro sistema de salud está preparado para mucho más que 200 muertos diarios, pero 200 muertos diarios sería un crecimiento aceptable de la curva. Hoy estamos en un décimo de esa cifra.

Si hacemos todo esto, en menos de 3 meses, la curva habrá descendido, dejando atrás una pila de muertos.

Pero afortunadamente serán sólo muertos por COVID, o sea muertes inevitables, y miles de vidas se habrán salvado de una muerte o invalidez evitable, producto de la negligencia o la obstinación de un gobierno y sus asesores.

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