Reconozco que ya el tema me tenía algo cansado: casi llego a pensar que la ley debía salir, aunque por motivos egoístas: primero para que me dejaran de quemar la cabeza las huestes de pañuelitos verdes, segundo porque considero que hay ya demasiada gente sobre el planeta y el aborto contribuiría a disminuir la superpoblación, y tercero porque siempre resulta simpático bregar por la libertad de que cada uno haga lo que quiera.
Sin embargo, pronto comprendí que la cuestión merece al menos pensar las lógicas en juego, aunque más no sea para ver cómo operan.
Después de todo, siempre se puede encontrar un motivo menos truculento para agitar pañuelos, la población mundial se puede disminuir con medidas preventivas sin recurrir al genocidio, y no se puede hacer cualquier cosa con la vida de los demás, si es que aspiramos a reclamar para nosotros el atributo de humanos.
Por eso es que traigo a colación aquí tres argumentos que se usan mucho para apoyar la sanción de la Ley, tres argumentos que me hacen ruido, y que no terminan de cerrarme.
Me gustaría- y mucho- que alguna persona a favor de la ley pueda rebatir los argumentos que aquí opongo con otros mejores o de suficiente peso como para contrapesarlos, para enriquecer nuestra comprensión del problema.
Vamos al primer argumento: El aborto como problema de Salud Pública.
Las mujeres alineadas en el feminismo radical ponen como dato de peso a favor del aborto legal el hecho de que muchas mujeres que abortan clandestinamente mueren durante el procedimiento, que debido a su ilegalidad se realiza sin condiciones de sanidad adecuadas. Si bien el aborto provocado no es la primer causa de muerte materna en el embarazo, es real que mujeres que se provocan el aborto ellas mismas en condiciones no controladas tienen mayor riesgo de morir que aquellas- más adineradas- que tienen recursos como para realizar el mismo crimen en una clínica privada. Las feministas alegan que esto es un problema de "salud pública" que debe ser resuelto y la solución es la IVE (interrupción voluntaria del embarazo)
Analicemos estas afirmaciones.
Si consideramos que la mujer es una persona y el feto también lo es, podríamos extrapolar la situación que se plantea durante un aborto y hacer esta afirmación: "muchas personas mueren en el intento de asesinar a otra persona. La muerte de los victimarios es un problema de salud pública".
¿Suena raro?
Tal vez convenga recordar aquí que en el ámbito delictivo, muchas personas mueren o salen heridas en el intento de atracar o asesinar a sus víctimas, ya sea porque éstas se les resisten, o porque las fuerzas de seguridad repelen la agresión. Entonces, aplicando el argumento de las feministas a esta situación, para evitar la mortalidad de tantos delincuentes en ocasión de robos violentos (la eventual muerte de la víctima no está en discusión), deberíamos legalizar el robo violento y despenalizarlo, e incluso asegurarnos de que el atacante pueda realizar su atraco violento en condiciones seguras, proveyéndole a costa del Estado de un chaleco antibalas para no tener que lamentar así mayores lesiones en estas personas durante su intento de quitar la vida a otras.
De ese modo, conseguiríamos disminuir la muerte de delincuentes en ocasión de intentos de asesinatos, lo que sería un notable logro de la salud pública.
Claramente, esto es un desatino.
Segundo argumento: La "injusticia" que penaliza a los pobres, quienes se hacen abortos en condiciones precarias, mientras los ricos y pudientes disponen de mayores garantías sanitarias.
Para rebatir este argumento, sólo es preciso considerar la siguiente situación: un delincuente pobre y sin recursos tiene mayor probabilidad de ser herido o muerto cuando comete el delito, o si logra cometer su crimen, tiene mayor riesgo de ser luego atrapado, juzgado y encarcelado con la máxima pena. Un delincuente de alta alcurnia, en cambio, con recursos económicos suficientes, no sólo tiene menos probabilidad de resultar dañado (ya que contratará a un sicario para cometer el crimen), sino que dispone de un ejército de abogados y jueces comprados que le garantizarán la impunidad, o al menos, una pena levísima.
La impunidad del rico, entonces, ¿invalida el crimen? ¿Deberíamos concluir que para remediar esta evidente injusticia, deberíamos decretar la nulidad del crimen o bien favorecer a todos con el indulto?
Como estos dos argumentos son insostenibles, el feminismo radical invalida la premisa sobre la cual se funda, que es: “el feto es un ser humano”. Si el feto no es un ser humano, el cuestionamiento precedente carece de valor.
Vamos entonces al tercer argumento: “La condición humana se adquiere – o se pierde- gradualmente. La autonomía de la mujer está por encima de la vida de un ser que todavía no está formado como tal y por tanto puede ser considerado no-humano.
Este argumento de la "gradualidad" de la adquisición de la calidad humana lo he escuchado durante el primer debate de boca de una prestigiosa jurista argentina, Aída Kermelajer de Carlucci, pero no es la única: muchos otros lo refrendan. Dice esta jurista que cuando hay un conflicto de intereses- en este caso entre la vida del hijo y la autonomía de la madre, la ley busca un concepto para poder dirimir la cuestión, y este concepto en este caso viene a ser la "gradualidad" en la adquisición de la cualidad humana.
Se pone como argumento que el feto aún no tiene desarrollada su capacidad humana plena, y además depende completamente de la madre para vivir. Todo lo cual se toma como una evidencia de la "insuficiente humanidad" de este ser, y justifica que mientras el feto está aún en formación hasta la semana 14, sea admisible suspender el derecho a la vida del feto e interrumpir el embarazo dando prioridad al derecho a la autonomía de la mujer sobre su propio cuerpo. Se impone asi el derecho a la autonomía de un ser humano completo y desarrollado por sobre el derecho a la vida de un feto que no se considera aún humano (pero que si se lo dejara desarrollarse, lo será).
Tomando este mismo argumento, podríamos argüir que un anciano con Alzheimer o simple demencia senil, que es completamente dependiente de un tercero para sobrevivir, podría considerarse no humano, ya que el concepto de "gradualidad" esgrimido por los juristas se aplicaría aquí en el extremo opuesto del ciclo vital pero en sentido inverso, vale decir aquí la calidad humana se va perdiendo "gradualmente", con el agravante respecto del caso del feto, de que la cualidad humana no se recuperará con el paso del tiempo sino que se perderá cada día más.
Todos sabemos en cuánto puede verse afectada la "autonomía" de quienes cuidan a una persona con semejante grado de deterioro. Pues bien, aplicando el principio que las feministas radicales reivindican para sí en el caso del aborto, tendríamos que aceptar entonces que los familiares de gente mayor, dependientes y demenciados, puedan reivindicar el derecho a asesinarlos para salvaguardar así su autonomía, que se ve seriamente amenazada por esta situación. Y los mismos juristas... ¿qué argumentarían en este caso? Sería interesante escucharlos.
Aclaro que esto no tiene nada que ver con la eutanasia- con la cual en principio acuerdo- ya que ésta se dirige a evitar el sufrimiento derivado del encarnizamiento terapéutico en casos irreversibles o bien le permite al ciudadano acceder a una muerte indolora y programada en un ámbito controlado, si así lo estipulara o hubiese estipulado el propio sujeto en uso pleno de sus facultades mentales, del mismo modo que consiente actualmente o no para ser donador de órganos.
En el caso que menciono, por el contrario, se trataría de reivindicar el derecho de terceras personas a “abortar” a otras de este mundo por el simple hecho de que afectan su propia autonomía. Este derecho se vería avalado por el "principio de gradualidad" reivindicado por la jurista en cuestión, o sea gradualidad en la adquisición (o pérdida en este caso) de la calidad humana que impone el mismo devenir (desarrollo o involución según sea el caso) biológico.
Como acabamos de demostrar esta pauta no sólo se aplica al niño por nacer, sino también al anciano por morir. En ambos casos, su calidad humana es deficiente, en ambos casos se encuentra ausente lo específicamente humano, que es el funcionamiento pleno de las capacidades cerebrales superiores.¿Es por eso una vida humana menos humana? ¿Qué opinaría la citada jurista si en caso de demencia incipiente sus hijos decidieran “abortarla” de este mundo porque afecta su autonomía, y tuvieran autorización legal para hacerlo sin su consentimiento?
El debate sigue abierto, pero vale la pena considerar todos los argumentos y sopesar el verdadero impacto, las consecuencias a que puede dar lugar la sanción de una ley que habilita el exterminio de una vida por el hecho de que no tiene- en ese momento, pero los tuvo o los tendrá- los atributos plenos de su naturaleza.
O, como ocurre en el caso de la primera tesis, el legalizar el asesinato con el argumento de que quienes lo perpetran padecen un mayor riesgo de lesiones, y esas lesiones son vistas como un “problema de salud pública”. O legalizar la impunidad con el argumento de que hay quienes tienen "recursos" para evadir el crimen.
Aclaro, para terminar, que estoy de acuerdo con el aborto en casos de violaciones a menores o discapacitados mentales, o el aborto terapéutico para proteger la vida de la madre o ante la inviabilidad del feto. Pero no es eso lo que discute la nueva Ley, ya que el aborto actualmente está contemplado para este tipo de situaciones, sin mayor conflicto social. Lo que esta ley pretende instaurar es el aborto por simple decisión materna. Ni siquiera contempla la participación del padre en la decisión, lo que suma un grado de inequidad adicional al planteo.
Sería muy interesante que alguna jurista o feminista mejor informada pudiera indicarme si hay alguna falla en estos 3 contra-argumentos, o pudiera proponer una alternativa para enriquecer el entendimiento de estas cuestiones.