martes, 14 de septiembre de 2021

EL DESCONOCIDO MENSAJE DE PERÓN A LA JUVENTUD DEL AÑO 2000

La increíble historia de una carta escrita en 1948 cuyo original fue destruido y que debía darse a conocer en 2006

Por Jorge A. Tizón (jorgeatizon@gmail.com)

Quienes transitaban los alrededores de la Plaza de Mayo de Buenos Aires aquella fría mañana del 12 de agosto de 1948 habrán podido presenciar un acto sencillo e inusual, muy diferente a las acostumbradas manifestaciones de esos tiempos, pero de mucho valor simbólico: una columna de jóvenes estudiantes transportaba a paso solemne un cofre en cuyo interior había una carta con un mensaje. 

El entonces presidente de la Nación Juan D. Perón tomó el cofre recibido de los estudiantes y lo enterró en la base de la pirámide de Mayo. La carta debía ser desenterrada y leída el 12 de agosto de 2006 al conmemorarse el bicentenario de la Reconquista de Buenos Aires (invasiones inglesas). 

piramide de mayo

La carta fue escrita de puño y letra por el mismo presidente Perón y estaba dirigida a los jóvenes argentinos del año 2000, convocando a construir “la nueva Argentina que soñamos, por la cual vivimos y luchamos”. Pero la Revolución Libertadora que lo sacó del poder el 16 de septiembre de 1955 quiso que el cofre y la carta fueran destruidas sin más, como todo lo que tuviera olor a peronismo. De esa manera se negó a sus destinatarios el derecho a conocerla.

Durante los años transcurridos hasta el 12 de agosto de 2006 en que el mensaje debía ser desenterrado y leído, el tema permaneció en el olvido. 

Pero el sábado 12 de agosto de 2006 el cielo amaneció límpido y celeste: era “un día peronista”, como se decía entonces. A media mañana un grupo de no más de treinta personas acompañó al dirigente del peronismo histórico Julián Nicastro, quien llegó al pie de la pirámide de mayo para cumplir con el designio de Perón. Claro que como el cofre y el original de la carta ya no existían, no hubo nada que desenterrar  y  en su reemplazo se leyó una copia de la carta, impresa de computadora, que luego fue colocada debajo de una placa ubicada al lado del monumento a Manuel Belgrano. “Es un acto histórico y reivindicatorio de un documento”, dijo Nicastro. 

El contenido del mensaje se conservó gracias a los biógrafos de Perón y al mismo Perón que lo publicó en sus libros “Latinoamérica: ahora o nunca (1967) y “La hora de los pueblos” (1968). El presidente Néstor Kirchner no asistió al acto, dejando en evidencia, una vez más, que no es peronista. Tampoco asistió su esposa Cristina Fernández

Foto: La Nación
 

Algunos periódicos cubrieron la noticia como una información de carácter general con citas breves y  algunos extractos de la carta (1),  por lo que a continuación la reproducimos entera para quien tenga la curiosidad de leerla.

“Hace 20 años dejamos enterrado en la Plaza de Mayo de la Capital Federal un mensaje dirigido a la juventud futura del pueblo Argentino, que solamente la infamia desaprensiva pudo haber violado, destruyendo todo sin darlo a conocer a sus destinatarios que un día tendrán derecho a reclamarlo porque ni siquiera los nefastos fines que animaron a sus destructores podrán explicar el atropello y menos aún justificarlo con la depredación de estos diez años de escarnio a que han sometido al pueblo de la patria (…) En él, como en estas palabras, no existe otro designio que el de llegar con la verdad al sector juvenil frente a la amenaza artera que pesa sobre su destino”. (J.D.P.) (2)

Jóvenes argentinos:

La juventud Argentina del año 2000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas encaminada a enjuiciar el uso que los gobernantes de todos los tiempos han hecho del sagrado depósito que en sus manos fueron poniendo las generaciones precedentes y también si sus actos y sus doctrinas fueron suficientes para llevar el bienestar a sus pueblos y para conseguir la paz entre las naciones.

Por desgracia para nosotros, ese balance no nos ha sido nada favorable. Anticipémonos a él, para que conste al menos nuestra fe y confesemos lealmente que ni  los rectores de los pueblos ni las masas regidas, han sabido lograr el camino de la felicidad individual y colectiva.

En el transcurso de los siglos, hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico, y si cada día se avanza en la limitación del dolor es solamente en su aspecto físico porque en el moral el camino recorrido ha sido pequeño.

El egoísmo ha regido muchas veces los actos de gobierno y no es el amor al prójimo, ni siquiera la comprensión o  la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas.  

Esa acusación resulta aplicable tanto a los pueblos como a los individuos. Cierto de que en uno y en otros se dan ejemplos de altruismo, pero como hechos aislados de poca o ninguna influencia en la marcha de la humanidad. Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama a sí y nos hace ver que todo era una ilusión. Apenas terminada una guerra, ponemos nuestras esperanzas en que ha de ser la última, porque las diferencias entre las naciones se han de resolver por las vías del derecho aplicado por los organismos internacionales. Pocos años bastan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en qué habíamos caído. Hasta el aspecto caballeresco de las batallas se ha perdido y hoy vemos con el corazón empedernido cómo, al cabo de veinte siglos de civilización cristiana, caen en la lucha niños, mujeres y ancianos.

Apenas un conflicto social ha sido resuelto, vemos asomar otro de más grandes proporciones, no siempre solucionados por las vías de la inteligencia y de la armonía, sino por la coacción estatal o de las propias partes contendientes más fuertes, no el de mejor derecho.

Frente a esta lamentable realidad: ¿de qué han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las elucubraciones sociales? Ni las democracias, ni las tiranías, ni los empirismos antiguos, ni los conceptos modernos han sido suficientes para aquietar las pasiones o para coordinar los anhelos. La libertad misma queda limitada a una hermosa palabra de muy escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica en su propio beneficio. El capitalismo se vale de ella, no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartirlas con los desposeídos sino acapararla y monopolizarla. E, inversamente, los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad, más para usarla como un arma en la lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas.

No ha empezado a alborar el liberalismo económico cuando para impedir sus abusos tiene el Estado que iniciar una intervención cada día más intensa a fin de evitar el daño entre las partes y el daño a la colectividad. Pero tampoco su intervencionismo constituye remedio eficaz porque, o es partidista, o trata de anular las libertades individuales y con ellas a la propia persona humana.

El mundo ha fracasado. ¿Mas este fracaso, será tan absoluto que no deje un mínimo resquicio a la esperanza? Posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El Avance es invisible y está oculto por sus propios vicios a que antes he aludido, pero no por eso deja de existir.

Se haría más perceptible si cada uno de nosotros se despojase de algo propio en beneficio de sus semejantes, si tratase de dirimir las disputas con la razón y no con la violencia. Dentro de mis posibilidades así he procurado hacerlo y en este sentido he orientado mi labor de gobernante. Válgame por lo menos la intención, y sea ella la que juzguen y valoren mis críticos del porvenir.

La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Esa es la verdad, es la amarga verdad que la humanidad ha vivido y también la verdad más grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque éstos no han conducido mas que a desastres. En nuestra querida Argentina el panorama descrito se ha sentido sin ser cruento, pero en el orden general los hechos prueban que ha sido el acierto la resolución que ha precedido nuestra realidad. La independencia política que heredamos de nuestros mayores, hasta nuestros días no había sido efectivizada por la independencia económica, que permitiera decir con verdad que constituimos una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Por eso nosotros hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia. Por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una Argentina para los argentinos, y por eso nosotros vivimos velando porque la soberanía de la patria sea inviolable e inviolada mientras haya un argentino que pueda oponer su pecho al avance de toda prepotencia extranjera  destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por sí dentro de las fronteras de su tierra.

Contra un mundo que ha fracasado, dejamos una doctrina justa y un programa de acción para ser cumplido por nuestra juventud: esa será su responsabilidad ante la Historia.

Quiera Dios que ese juicio les sea favorable y que al leer este mensaje de un humilde argentino que amó mucho a su Patria y trató de servirla honradamente, podáis, hermanos del 2000, lanzar vuestra mirada sobre  la Gran Argentina que soñamos, por la cual vivimos, luchamos y sufrimos”. (2)

JUAN DOMINGO PERÓN

Presidente de la Nación

 

(1) INFOBAE: https://www.infobae.com/2006/08/12/270651-el-mensaje-oculto-peron/

PÁGINA 12: https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-71340-2006-08-13.html

LA NACIÓN: https://www.lanacion.com.ar/politica/leyeron-la-carta-de-peron-a-los-jovenes-del-ano-2000-nid831117/ y https://www.lanacion.com.ar/politica/el-sueno-de-peron-termino-en-una-pesadilla-la-carta-no-existia-nid831286/

AMBITO FINANCIERO: https://www.ambito.com/informacion-general/desenterraron-plaza-mayo-un-manuscrito-peron-n3390736

(2) Perón, Juan Domingo, “América Latina: ahora o nunca”, Ed. Diálogo, Montevideo1967.