LA INJUSTICIA SOCIAL INVISIBLE
Por Dr. Francisco Dicchiara
Por Dr. Francisco Dicchiara
Estamos acostumbrados a que cuando se habla de “desigualdad social” - y su contraparte reparadora, la "justicia social"-- se lo hace desde una concepción clasista, es
decir en términos de clase rica versus clase pobre, con todas las variantes que
puede haber en el medio.
En este artículo quiero hablar de otra desigualdad social, muy grande por
cierto y casi tan importante como la otra, que transcurre a diario, que afecta a todas las clases sociales sin distinción, y que resulta casi invisible e imperceptible para el común
de la gente y hasta se diría que para el mismo Estado, que sistemáticamente parece ignorarla.
Es la desigualdad que existe entre quienes emiten facturas
fiscales (facturas legales, se entiende) por los productos y servicios que
venden y quienes no lo hacen.
Cobrando el mismo precio por el producto o
servicio vendido, los primeros pagan los impuestos, mientras que los segundos no. Los
primeros viven de su negocio y crecen económicamente de manera paulatina y
normal, mientras los segundos lo hacen rápida y exponencialmente a costa del Estado, es
decir de nosotros mismos. Porque el Estado, cabe recordarlo, es la propiedad común de todos nosotros.
Poniendo un ejemplo práctico: A un precio de venta de $ 100 a un consumidor final, el
comerciante que emite la factura de $100 paga por esa venta un 21% de Iva más
un 4% (aproximado) de ingresos brutos (simplifico tomando sólo estos dos
impuestos, uno nacional y otro provincial, y excluyo el impuesto a las
ganancias y la situación del monotributista), o sea que este comerciante paga $
25 de impuestos que ingresan a las arcas del Estado.
El comerciante que no
emite la factura de $ 100, se guarda esos $ 25 en el bolsillo, ya que el cliente paga
el precio de $ 100 en ambos casos.
El efecto acumulativo de quien se guarda
los $ 25 en el bolsillo por cada venta de $100 que hace, frente al que los paga
como impuesto, genera una importante desigualdad socio-económica a lo largo del
tiempo, y esto se puede observar en los bienes materiales y nivel de vida de
cada uno. Un ejemplo burdo, pero cotidiano: el comerciante que paga los
impuestos sigue con su mismo viejo auto, mientras que el que no los paga ya
circula en un O km.
Los rubros donde más se observa la
costumbre de no facturar son: playas de estacionamiento, de lavado de autos, mecánicos de autos, casas de repuestos,
panaderías, mercados municipales, verdulerías, carnicerías, negocios de venta de
ropa, bares y restaurantes.
A veces
el truco para no facturar consiste en entregar un ticket con una “X” que
detalla lo comprado y el importe total. Claramente el comprobante “X” no es
legal. Para serlo tendría que ser factura “A”, “B” o “C”, o bien ticket de
controlador fiscal, el que tiene al pie del comprobante las siglas impresas CF. Otras veces se trata de evitar la
facturación ofreciendo al cliente un descuento si paga en efectivo. Pero sucede
que el descuento que ofrecen es generalmente de un 10%. Y ahora usted sabe, luego
de leer este artículo, que el impuesto base por cada bien vendido es aproximadamente
un 25%, o sea que éste debiera ser el porcentaje de descuento si usted aceptara
que no le entreguen una factura.
Ahora usted se da cuenta que si el comerciante
le ofrece sólo un 10% de descuento para no emitirle factura, se está guardando un
15% en el bolsillo, mientras que usted se ahorró sólo un 10%. En fin, un aspecto
más de la viveza criolla.
El caso es que el ciudadano consumidor final no está educado en estos
temas, y si no necesita rendir cuentas o justificar gastos, acepta que no le
den factura. No es consciente que los recursos del Estado para solventar la
educación y la salud pública, realizar obras de infraestructura, y cubrir las
necesidades derivadas de políticas públicas, surgen -entre otros recursos- de
los impuestos que pagan los contribuyentes. El Estado mismo no se ocupa de
hacer una campaña de educación fiscal en este sentido explicando lo nocivo de
la evasión. Tampoco los Consejos Profesionales que agrupan a los contadores
públicos de todo el país, que conocen muy bien la materia.
Argentina está entre los cinco países con mayor evasión impositiva del
mundo. Paradójicamente también entre los países que mayor presión tributaria
tienen. ¿Cómo puede ser? Matemática pura: a mayor cantidad de evasores, mayor
presión impositiva sobre el resto de los contribuyentes a fin de que el Estado
pueda recaudar lo que necesita para su desenvolvimiento. En este manotazo de
ahogado el Estado siempre recurre a viejas recetas: aumentar alícuotas, grabar
lo que antes estaba exento, ampliar la base de contribuyentes cautivos, como la
de los empleados en relación de dependencia y sus retenciones de ganancias.
El incumplimiento de algunos, que lleva a la sobrecarga impositiva de otros, determina una injusta redistribución de riqueza. Aunque esta vez no se trata de la vieja puja entre ricos y pobres: esta vez el dinero pasa de la mano de honestos y cautivos a la de los evasores impunes, sin importar su condición social.
El incumplimiento de algunos, que lleva a la sobrecarga impositiva de otros, determina una injusta redistribución de riqueza. Aunque esta vez no se trata de la vieja puja entre ricos y pobres: esta vez el dinero pasa de la mano de honestos y cautivos a la de los evasores impunes, sin importar su condición social.
Es interesante saber que el tema de la
evasión impositiva y la educación fiscal ocupa la atención de varios gobiernos
de Latinoamérica que realizan múltiples campañas publicitarias al respecto. Así
tenemos:
- Panamá:
Campaña PANAMA RESPONSABLE:
“Exige tu factura. Campaña de la DGI por un Panamá responsable”: https://twitter.com/dbbasociados/status/641680935432384512
- Guatemala:
Campaña “HAZLO POR GUATEMALA,
exige tu factura “. https://twitter.com/satgt/status/733760505119133696
En Guatemala también lanzaron publicaciones muy didácticas
con las excusas más comunes para no exigir factura, como ser: Excusa 1: olvidé pedir mis facturas. Excusa 2: no me sirve. Excuse 3: tengo prisa. Excusa 4: me da pena pedirla, etc etc.
- Bolivia: Campaña: “CON EL PAGO DE TUS IMPUESTOS SEGUIMOS CRECIENDO, PARA VIVIR BIEN”.
-Uruguay: Campaña
de educación tributaria.
En Argentina hubo intención de hacer visible el problema de la evasión y
de crear consciencia sobre el tema. Fue en la década de los ´90. En diciembre
de 1996 el Congreso de la Nación sancionó la Ley 24.765 que, entre varias
disposiciones, fijó responsabilidades (multas) a los consumidores que no
solicitaran factura, y generó bromas y quejas de todo tipo por parte del
periodismo y los mismos consumidores. Fue la época en que la ex DGI estuvo a
cargo de un funcionario con vocación de servicio llamado CARLOS TACCI, quien se
desvivió por generar un cambio de cultura tributaria en el país. Llegó a
promover concursos que otorgaban premios como modo de incentivar que la gente
pidiera tickets por sus compras. Y a partir de allí corrió mucha agua debajo
del puente.
El olvidado Carlos Tacci
solía decir: “No deje que le roben” y “Exija su factura”.
Continuará…
10 comentarios:
Qué buen análisis. No lo había pensado así, pero es cierto. Los verduleros bolivianos que no te dan una factura y no deben pagar impuestos andan todos en tremendas 4x4.
En el mercado municipal de Belgrano (Juramento y Ciudad de la Paz) nadie te da una factura a menos que pagues con débito. Se hacen los giles, todos, el de la pescadería, carnicero, comidas para llevar... y todo es carísimo!
jaja, qué ingenuo el Dr!! para qué vas a pagar tanto impuesto, para que se sigan enriqueciendo los políticos??
Desde que estoy en España me doy cuenta de lo trucho e irreverentes que somos los argentinos. Muy parecideos a los italianos, no quieren pagar nada, pero lo exigen todo y después se quejan de la corrupción. Un psicólogo por favor!
En Nordelta la gente va al supermercado y paga cuentas de $4.000/$5.000 como si nada, TODO EN EFECTIVO, osea , toda plata negra.
Aquí falta citar a los plomeros, que cobran fortunas, como si fueran egresados de Harvard. Progresan rápido, ahora me doy cuenta por qué... a costa nuestra! y por culpa nuestra!
También incluir a los pintores... cuando yo era joven esos eran oficios pobretones. Ahora son abusivos!!
Ayer en Devoto hice la prueba de pedirle a una verdulera boliviana el ticket fiscal, que me dijo no tenía. -Entonces,le digo con mucha seguridad, me tenés que descontar el 21% de iva (me olvidé de ingresos brutos!) . Y ante mi sorpresa, me contesta- ¿Y eso cuánto es?- Tanto, le dije. ¡Y me lo descontó! Funciona. se habrá pensado que era de la dgi!!
Es cierto nos falta educacion. El ciudadano comun no sabe estas cosas. Y los gobiernos nacional, ciudad, provincias estan en la politica barata. No les importamos.
LAS CAFETERIAS Y GARAGE DE AUTOS SON LOS QUE MÁS TICKESTS TRUCHOS DAN. LOS BOLIVIANOS QUE TIENEN EL MONOPOLIO DE LA VERDURA TAMBIEN. COBRAN MÁS CARO QUE EL SUPERMEERCADO, PERO NO PAGAN IMPUESTOS COMO ÉSTOS, QUE ADEMÁS TIENE A LOS EMPELDOS EN BLANCO, NO COMO LOS BOLIVIANOS O CHINOS. ¡TANTAS COSAS POR HACER Y LOS CAHRLATANES POLITICOS QUE MANTENEMOS NO HACEN NADA!
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