¿ARGENTINOS, QUÉ NOS PASÓ?
DESARROLLADORES INMOBILIARIOS MILLONARIOS, VIVIENDAS BERRETAS, HACINAMIENTO, ESTADO AUSENTE.
Por Elena Duker (eleduker@gmail.com)
Los países civilizados del mundo toman nota de sus errores. El paso del tiempo, las crisis económicas y las guerras dejan fuertes enseñanzas. Sobre todo la advertencia de no repetir las causas que llevaron a crear situaciones económicas injustas y dolorosas. Surgen legislaciones superadoras que redundan en mejoras de las condiciones de vida de la gente. Siempre hacia adelante, en continuo progreso.
En Argentina, en cambio, nos caracterizamos por la ucronía de “volver”, como el tango. Pero volver a un pasado de deterioro, no al de gloria. Volver camuflados de otra cosa, pero volver al fin. Hay un goce en no cumplir la ley o en modificarla continuamente a piacere y beneficio de determinados intereses económicos.
Esto último se verifica claramente en la actualidad en el rubro de la construcción de departamentos de viviendas tanto en Buenos Aires como en el resto de ciudades importantes del país. Las constantes modificaciones a los Códigos de edificación urbana de cada localidad -aprobados por nuestros empleados traidores, los legisladores y/o concejales-, resultan en ganancias extraordinarias para los desarrolladores inmobiliarios y en una inaceptable disminución de la calidad de vida para los ciudadanos.
Superada la crisis del 2001 y devaluada la moneda en 2002, el 2003 comienza con un repunte económico y del empleo. Considerada la construcción como el más rápido motor generador de empleos e impulsor de la economía, el gobierno de ese momento (Néstor Kirchner) favoreció la actividad y comenzó desde entonces la construcción indiscriminada de viviendas en la ciudad de Buenos Aires. Le siguieron barrios del conurbano bonaerense (San Fernando, Escobar, Morón, Vicente López, Olivos, etc) y muchas ciudades importantes del país.
De esto han pasado ya 20 años y el resultado a la vista es nefasto: destruyeron barrios enteros afectando no solo la tranquilidad del barrio (donde antes había una casa y vivía una familia, ahora hay un edificio de 7/8 pisos donde por lo menos viven 32, con todo lo que eso implica: bullicio, falta de espacio para estacionar, etc), sino también le quitaron aire y luz natural vital a las personas circundantes a esos edificios, dejando un tendal de viviendas a oscuras.
Hasta que llegaran las topadoras de la demolición y sus continuadores, la construcción salvaje de edificios, vivir en un barrio de la ciudad de Buenos Aires como Villa Pueyrredón, Palermo, Villa Urquiza, Devoto, Colegiales, Núñez, -sólo por nombrar algunos- significaba un apenas levantar la vista y disfrutar de ver el cielo. Ahora la vista choca contra una pared o la ventana del vecino de al lado o de enfrente.
Han arruinado y devaluado el valor de todas las viviendas linderas a las nuevas construcciones, las que quedan asfixiadas, encerradas entre altos muros. Algunas viviendas resisten, en cambio otras ceden a la avaricia de los desarrolladores inmobiliarios. Se sabe que los desarrolladores inmobiliarios ofrecen por las propiedades (casas, PH) que compran para demolición y posterior construcción, 3 veces más de su valor real, una tentación muy grande para los argentinos que no tienen la perspicacia de darse cuenta que cuando la limosna es grande… algo raro hay.
Quienes venden sus casas o la de sus padres ubicadas en barrio de casas bajas para permitir que se construya allí un edificio que saben que perjudicará a sus vecinos, son los mismos que con el dinero obtenido por esas ventas viajan a Europa a admirar la armonía, solidez y belleza de sus edificios antiguos.
Las nuevas construcciones trajeron hacinamiento, porque hay un exceso de monoambientes en los proyectos aprobados por los distintos gobiernos municipales. Ninguna familia de 3 integrantes puede vivir sana en un monoambiente de 36 metros, con encierro, oscuridad, desvitalización por falta de aire y luz y promiscuidad. Claramente esto NO es progreso, esto es corrupción.
¿De dónde proviene la millonaria masa de dinero que aportan esos “inversores inmobiliarios” que operan en el mercado no en forma directa sino a través de la cara visible de conocidas inmobiliarias, muchas convertidas en “socios desarrolladores”? Que cada quien saque sus conclusiones. La ley de blanqueo para la construcción propuesta por el ex presidente Alberto Fernández en 2023 y votada favorablemente por prácticamente todos los sectores políticos facilitó “blanquear” dinero no declarado y aplicarlo a la construcción de inmuebles nuevos y a la compra de unidades usadas para vivienda y alquiler. El actual gobierno del presidente Milei también los favorece con un blanqueo.
GANAR METROS- ABARATAR COSTOS- MULTIPLICAR LA GANANCIA
En una época como la actual en la que se habla tanto del cuidado del medio ambiente y de cambios de hábitos y hábitat para tener a una vida más sana y en comunión con la naturaleza , las construcciones de los nuevos desarrolladores “generación post 2003”, al menos en Argentina, muestran todo lo contrario. Embebidos en su rapiña solo les interesa “ganar metros” y abaratar costos, lo que redunda en ganancias rápidas y exponenciales. Sobre todo porque el precio de las nuevas viviendas no guarda ninguna relación con la calidad de las mismas.
El nuevo estilo arquitectónico “construcción barata” puede verse en:
- Uso de ladrillo hueco para el exterior y encima partido (que es más barato) y mal colocado. Los agujeros luego se rellenan con PAPEL y como se cubre todo con revoque... no se ve!
-modernas “cocinas integradas” – living y cocina todo en un mismo ambiente, sin ventilación, o con ventilación en la medianera, donde luego viene otro constructor y la tapa-, quedando livings-cocinas como una horrorosa caja de zapatos impregnada del olor a comida.
-Las ventanas o puertas-ventanas ya no tienen persianas. (antes eran de madera, luego pvc, ahora nada). Los marcos son de aluminio económico. Los balcones y los portones se hacen con caños de chapa baratos que al poco tiempo están oxidados y podridos.
-Revoques flojos, por lo que al poco tiempo se ven rajaduras en las paredes. Y serios problemas de humedad en medianeras, que afloran incluso antes de que el departamento salga a la venta.
-Muebles de cocina muy económicos, al igual que en el baño.
-Ambientes “encajonados”, sin ventilación cruzada. El aire no circula.
-Mala colocación de cerámicos en baño, con poco material, lo que hace que al poco tiempo se inflen y se desprendan.
-Todo Eléctrico. Instalación eléctrica para todos los artefactos (cocinas, hornos, calefón), reemplazando a la de gas. (se ahorran la instalación de gas que es más costosa).
-Las fachadas de los edificios son de tarquini, lisas, sin estética, sin belleza, sin gracia. Para colmo, el revoque al poco tiempo se cuartea.
Qué decepcionante debe ser para un arquitecto o ingeniero constructor ser contratado para este tipo de obras cuando invirtió esfuerzo y largos años estudiando en la universidad los distintos estilos arquitectónicos argentinos y europeos.
A los desarrolladores inmobiliarios el tema no les interesa. A los políticos, tampoco. Claro, ellos no viven en este tipo de viviendas. Ellos viven en countries, barrios cerrados, rodeados de aire, vista al rio, sol. Se comenta que los políticos concejales, legisladores, y otros de más alto rango, reciben departamentos en obsequio a cambio del visto bueno para construir.
Los vecinos están indefensos frente a estos atropellos. Algunos barrios se organizaron y colgaron de sus ventanas carteles con la leyenda “BASTA DE DEMOLER. NO AL NUEVO CÓDIGO DE EDIFICACIÓN URBANA”. Hacen asambleas, presentan amparos. Pero muchas de las denuncias que realizan caen en bolsillo de saco roto. Hasta existen municipios que no toman denuncias anónimas, como el de San Isidro, porque quieren identificar con nombre y apellido a quien osa arruinar el negocio de algún conocido. El estado está ausente.
Uno se pregunta, entonces, qué nos pasó a los argentinos. No tuvimos largas guerras, no nos bombardearon las ciudades, no tuvimos terremotos, no tuvimos que reconstruirnos de nuevo desde los escombros. Pero irrumpió la fiebre inmobiliaria y la ambición de la ganancia fácil, que demolió cientos de edificios sólidos y estéticos para reemplazarlos por ”conventillos modernos”. El paisaje urbano cambió y para peor, con la complicidad de los sucesivos gobiernos.
Nos hace falta levantar la autoestima. ¡No compremos viviendas que nos aberreten la vida!






8 comentarios:
Construyen en pesos $$ yvenden en dólares. Negocio redondo. ¿Por qué se lo permiten, si en el pais faltan dólares?
Gracias a los POLITICOS que han permitido esas construcciones baratas (pero caras en precio)
Kurros por todos lados. Si los giles compran esos departamentos es que estamos muy mal
DEGENERADOS INMOBILIARIOS - DESARROLLADORES ASESINOS
Legisladores Y POLITICOS TRAIDORES, así hay que llamarlos!
Los italianos inmigrantes nos dejaron lo mejor de nuestras construcciones. Ahora los descendientes de esos inmigrantes italianos sólo les interesa el negocio, la plata.
(sigo) por eso construyen como dicne uds "para ganarmetros y abaratar costos". Una verguena. +¡NO HAY QUE COMPRAR ESOS DEPARTAMENTOS! y pretenden cobrar U$S2.000 o más el metro cuadrado. están relocos!
Exacto. No hay que comprar nada ahora. que se las metan en el c...Esto es una burbuja!! Da azco escuchar al Sucho (economista) aconsejar comprar dtos, cuánta
plata le pusieron los desarrolladores?? Me decepcionó Sucho.
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